Si buscás una receta fácil, húmeda y con sabor a hogar, esta tarta de manzana es una opción perfecta.
Ideal para acompañar el mate, un café o como postre después de la cena.

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Se hace con ingredientes simples, sin complicaciones y siempre queda deliciosa. Acá te contamos cómo prepararla paso a paso.
Ingredientes
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2 manzanas rojas o verdes (lavadas y cortadas en cubitos, con o sin cáscara)
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2 huevos
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1 taza de azúcar (200 g)
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½ taza de aceite neutro (120 ml)
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1 taza de leche (240 ml)
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2 tazas de harina leudante (240 g)
(o harina común + 2 cucharaditas de polvo de hornear) -
1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
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Ralladura de 1 limón (opcional)
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Azúcar para espolvorear por arriba
Preparación
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Lavá bien las manzanas y cortalas en cubitos. Reservalas.
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En un bowl grande, batí los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa y de color claro.
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Agregá el aceite, la leche, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Mezclá bien todos los líquidos.
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Sumá la harina tamizada (junto con el polvo de hornear si usás harina común) y mezclá con movimientos envolventes hasta lograr una masa sin grumos.
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Incorporá la mitad de los cubitos de manzana a la preparación y mezclá suavemente.
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Volcá la mezcla en un molde previamente enmantecado y enharinado. Puede ser cuadrado o rectangular, de unos 24×24 cm o 22×30 cm.
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Distribuí la otra mitad de las manzanas por encima de la masa, y espolvoreá con un poco de azúcar para que se forme una costrita dorada.
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Llevá al horno precalentado a 180 °C y cociná por 40 a 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
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Retirá del horno, dejá enfriar a temperatura ambiente y desmoldá con cuidado.
Consejos:
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Podés usar manzanas verdes si te gusta un sabor más ácido, o rojas si preferís un toque más dulce y suave.
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Agregar una cucharadita de canela en la mezcla le da un aroma irresistible. También podés espolvorear canela sobre las manzanas de arriba antes de hornear.
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Si tenés azúcar rubia, usala para espolvorear por arriba: se derrite mejor y le da una terminación crocante espectacular.
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La ralladura de limón es opcional, pero aporta un frescor que realza el sabor de la manzana. También podés usar ralladura de naranja.
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Si te gusta con más fruta, podés sumar una tercera manzana sin problema. Solo controlá el tiempo de cocción.
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Para una versión más golosa, agregá pasas de uva o nueces picadas a la mezcla antes de hornear.
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Esta tarta también queda muy bien tibia, acompañada con una bocha de helado de vainilla o un poco de crema chantilly.
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Se conserva bien durante 2 o 3 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Si hace mucho calor, guardala en la heladera.
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Si querés congelarla, cortala en porciones y envolvelas por separado. Así podés descongelar solo lo que vayas a consumir.
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También podés hacerla en moldes individuales tipo muffins y tener mini tartitas listas para servir.
Esta tarta es de esas recetas que se convierten en un clásico de la casa.
Simple, rica y con ese aroma a manzana que invita a compartir. Perfecta para cualquier momento del día.
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