Fajitas de pollo bien jugosas
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Fajitas de pollo bien jugosas

Estas fajitas de pollo son una receta sabrosa, colorida y fácil de preparar para una comida completa sin complicarse.

La combinación de pollo dorado, morrones, cebolla y tortillas calientes queda muy tentadora y con mucho aroma.

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Se sirven recién hechas, con el relleno bien jugoso y las tortillas apenas tostadas para que cada bocado tenga sabor y textura.

Ingredientes

  • 2 pechugas de pollo
  • 6 tortillas de trigo
  • 1 morrón rojo
  • 1 morrón verde
  • 1 cebolla grande
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1/2 cucharadita de comino, opcional
  • 1 cucharadita de orégano
  • Jugo de 1/2 limón
  • Sal a gusto
  • Pimienta a gusto
  • Perejil o cilantro picado, opcional
  • 150 g de queso mozzarella o queso cremoso en tiras, opcional

Preparación

  1. Cortá las pechugas de pollo en tiras medianas, tratando de que tengan un tamaño parejo para que se cocinen al mismo tiempo. Colocalas en un bowl y condimentá con sal, pimienta, pimentón dulce, orégano, comino si lo usás, jugo de limón y una cucharada de aceite.
  2. Mezclá bien el pollo con los condimentos y dejalo reposar unos 15 a 20 minutos. Este descanso ayuda a que tome más sabor y quede más jugoso al cocinarlo. Si tenés más tiempo, podés dejarlo tapado en la heladera durante una hora.
  3. Mientras tanto, cortá los morrones en tiras finas y la cebolla en pluma. Picá el ajo bien chiquito. La idea es que las verduras queden visibles y se mezclen bien con el pollo, sin deshacerse por completo.
  4. Calentá una sartén grande o plancha con una cucharada de aceite. Cuando esté bien caliente, agregá el pollo en una sola capa. Cocinalo sin moverlo demasiado al principio, para que se dore bien por fuera.
  5. Una vez que el pollo esté dorado, mezclá y continuá la cocción hasta que quede completamente hecho por dentro. Retiralo de la sartén y reservalo en un plato.
  6. En la misma sartén, agregá la cebolla, los morrones y el ajo. Cociná a fuego medio fuerte, revolviendo cada tanto, hasta que las verduras estén tiernas pero todavía con algo de textura. Si hace falta, sumá unas gotas más de aceite.
  7. Volvé a incorporar el pollo a la sartén y mezclá todo. Cociná unos minutos más para que los sabores se integren. Probá y ajustá sal, pimienta o pimentón si hiciera falta.
  8. Si vas a usar queso, agregalo en tiras sobre el relleno caliente y tapá la sartén un minuto, solo hasta que empiece a fundirse. No hace falta que desaparezca por completo; queda mejor cuando se ve cremoso entre el pollo y las verduras.
  9. Calentá las tortillas en una sartén seca, vuelta y vuelta, hasta que estén flexibles y apenas tostadas. También podés envolverlas en papel aluminio y calentarlas unos minutos en horno bajo.
  10. Armá las fajitas colocando una buena porción de relleno en el centro de cada tortilla. Cerrá apenas los costados o doblalas al medio y servilas enseguida, con el pollo caliente y las verduras bien jugosas.

Tips y consejos:

  • Para que el pollo quede jugoso, no lo cocines de más. Apenas esté dorado por fuera y cocido por dentro, retiralo y después terminalo unos minutos junto con las verduras.
  • La sartén tiene que estar bien caliente al momento de agregar el pollo. Si está fría, empieza a largar líquido y queda más hervido que dorado.
  • Los morrones y la cebolla quedan mejor cuando conservan un poco de textura. No hace falta cocinarlos hasta que estén completamente blandos.
  • El limón ayuda a levantar el sabor del pollo y combina muy bien con los condimentos. Usá poca cantidad para que no quede ácido.
  • Si querés un relleno más cremoso, el queso queda muy bien, pero conviene agregarlo al final para que no se queme ni se pegue en la sartén.
  • Las tortillas deben calentarse antes de armar las fajitas. Si están frías, se pueden quebrar al doblarlas y no quedan tan ricas.
  • También podés acompañarlas con una salsa suave de tomate, palta pisada, crema ácida casera o una ensalada fresca, pero sin cargar demasiado para que el pollo y las verduras sigan siendo protagonistas.
  • Para servirlas mejor, llevá el relleno caliente a la mesa por un lado y las tortillas tibias por otro, así cada uno arma su fajita en el momento.

Servilas recién hechas, con las tortillas calentitas y el relleno abundante.

Son prácticas, sabrosas y muy rendidoras, ideales para una comida distinta con ingredientes simples y mucho color.

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