Las galletas de merengue con sabor a gelatina son un bocado liviano, crocante y con un toque de color y sabor único.
Ideales para acompañar una merienda especial o como dulce para una mesa de cumpleaños, combinan la delicadeza del merengue con la frescura de la gelatina de tu gusto.

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Prepararlas es más fácil de lo que parece y el resultado es irresistible.
Ingredientes
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4 claras de huevo a temperatura ambiente
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1 taza (200 g) de azúcar común
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1 pizca de sal
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1 cucharadita de jugo de limón
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1 sobre (85 g) de gelatina en polvo del sabor que prefieras (frutilla, limón, naranja, etc.)
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Colorante alimentario en gel (opcional)
Preparación
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Encendé el horno y precalentalo a 95 °C. Cubrí una bandeja para horno con papel manteca.
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Colocá las claras de huevo en un bol grande, limpio y bien seco. Agregá la pizca de sal y batí con batidora eléctrica a velocidad media hasta que empiecen a formarse picos suaves.
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Incorporá el jugo de limón y continuá batiendo.
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Sumá el azúcar de a poco, una cucharada por vez, mientras seguís batiendo. Hacélo hasta que el merengue quede bien firme, brillante y forme picos que se mantengan.
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Tamizá el polvo de gelatina para evitar grumos y agregalo en forma de lluvia sobre el merengue. Batí a velocidad baja solo lo suficiente para que se integre.
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Si querés realzar el color, incorporá unas gotas de colorante en gel y mezclá con movimientos suaves hasta lograr el tono deseado.
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Pasá el merengue a una manga pastelera con la boquilla que más te guste.
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Formá pequeñas porciones sobre la bandeja, dejando espacio entre cada una para que el aire circule y se sequen de manera pareja.
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Llevá al horno y cociná entre 1 hora y media y 2 horas, hasta que las galletas estén secas y se despeguen con facilidad del papel.
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Apagá el horno y dejalas adentro con la puerta apenas abierta hasta que enfríen por completo.
Consejos:
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Es fundamental que el bol y los utensilios estén totalmente secos y libres de grasa para que el merengue monte bien.
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Usá claras a temperatura ambiente para obtener mayor volumen al batir.
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Si el clima está muy húmedo, el secado puede tardar un poco más; evitá guardarlas si no están completamente frías y secas.
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Guardalas en un frasco o recipiente hermético para mantener su textura crocante.
Estas galletas, además de riquísimas, tienen la ventaja de que podés variar el sabor y el color simplemente cambiando la gelatina.
Son perfectas para personalizar y sorprender en cualquier ocasión.
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