Las garrapiñadas son un clásico que remite directo a los días frescos, las plazas y los aromas dulces.
Lo mejor de esta versión es que se hace de forma simple, rápida y sin complicaciones, usando pocos ingredientes y resolviendo todo en apenas tres pasos.

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El resultado es un snack crocante, bien caramelizado y con ese sabor casero que no falla.
Ingredientes
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200 g de frutos secos (maní, almendras, nueces o una mezcla)
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100 g de azúcar
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30 cc de agua
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1 chorrito de esencia de vainilla
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1 pizca de canela (opcional)
Preparación
Paso 1
Colocá los frutos secos en un bowl y agregá el azúcar, el agua, la esencia de vainilla y la canela si decidís usarla. Mezclá bien hasta que todo quede humedecido de manera pareja y el azúcar empiece a disolverse.
Paso 2
Forrá la canasta de la freidora de aire con papel antiadherente y volcá la mezcla en una sola capa, sin amontonarla. Llevá a cocinar a 180 °C durante 12 a 15 minutos, según la potencia del equipo y el tamaño de los frutos secos.
Paso 3
A mitad de cocción, abrí la freidora y mezclá bien para que el caramelo se distribuya y se forme de manera uniforme. Volvé a cerrar y continuá la cocción hasta que estén bien doradas y crocantes. Retirá y dejá enfriar antes de consumir, ya que el caramelo termina de endurecerse al bajar la temperatura.
Tips y consejos:
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Al enfriarse, las garrapiñadas se vuelven más crocantes.
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Podés usar solo maní o combinar distintos frutos secos según lo que tengas.
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Si querés un sabor más intenso, podés sumar una pizca extra de canela o ralladura de naranja.
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Se conservan bien en frascos herméticos una vez frías.
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Evitá amontonarlas para lograr un caramelizado parejo.
Estas garrapiñadas caseras son fáciles, rápidas y salen perfectas con este método.
En solo tres pasos tenés un dulce crocante, bien dorado y con sabor a clásico de siempre, ideal para disfrutar en cualquier momento.
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