Estas gomitas caseras son una opción ideal para preparar algo dulce, colorido y rendidor en casa.
Se hacen con pocos ingredientes, no llevan técnicas complicadas y permiten jugar con distintos sabores.

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El resultado es un clásico que gusta tanto a grandes como a chicos.
Ingredientes
Para cada sabor:
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20 g de gelatina con sabor (frutilla, uva, limón, tutti frutti u otro a elección)
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12 g de gelatina sin sabor
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200 ml de agua bien caliente
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200 g de azúcar común
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Azúcar extra para rebozar
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Aceite neutro o desmoldante, cantidad necesaria
Si querés hacer varios colores, simplemente repetís la receta usando gelatinas de distintos sabores.
Preparación
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En una olla o sartén mediana, con el fuego todavía apagado, colocá la gelatina con sabor y la gelatina sin sabor. Es importante que ambas estén bien distribuidas antes de agregar el líquido.
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Agregá el agua bien caliente y mezclá de inmediato con cuchara o espátula hasta que las gelatinas se disuelvan por completo. No deben quedar grumos, ya que eso afectaría la textura final.
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Sumá el azúcar y mezclá nuevamente hasta incorporarla del todo. En este punto, todavía no es necesario prender el fuego.
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Llevá la olla a fuego medio-bajo y comenzá a revolver de manera constante. La mezcla debe calentarse de forma pareja sin llegar a un hervor fuerte.
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Cuando empiece a hervir suavemente, contá aproximadamente 2 minutos, siempre mezclando. Esto ayuda a que la preparación tome cuerpo y quede más firme una vez fría.
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Pasado ese tiempo, apagá el fuego inmediatamente. No es conveniente cocinarla de más, ya que puede perder elasticidad.
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Volcá la mezcla caliente en un molde previamente engrasado con una capa muy fina de aceite o desmoldante. Podés usar una fuente rectangular o cuadrada, según el tamaño que prefieras para las gomitas.
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Dejá entibiar unos minutos a temperatura ambiente y luego llevá el molde a la heladera hasta que la gelatina esté completamente firme. Esto puede demorar entre 2 y 3 horas, según el grosor.
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Una vez bien sólida, desmoldá con cuidado ayudándote con una espátula o pasando suavemente un cuchillo por los bordes.
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Espolvoreá azúcar sobre una tabla y apoyá la plancha de gelatina encima. Cubrí también la superficie con más azúcar para que no se pegue.
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Con un cuchillo limpio y seco, cortá la gelatina en cubos parejos. A medida que los cortes, volvé a pasarlos por azúcar para que queden bien rebozados por todos lados.
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Repetí el procedimiento con los demás sabores si preparaste varias tandas y luego mezclá los colores para una presentación más atractiva.
Consejos:
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Usá siempre gelatina sin sabor junto con la saborizada para lograr gomitas más firmes.
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El fuego debe ser moderado; si hierve fuerte, la textura puede quedar quebradiza.
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Si el ambiente está muy húmedo, conviene rebozarlas dos veces en azúcar.
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Guardalas en un recipiente hermético para que no se sequen.
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Podés usar moldes de silicona si preferís formas definidas en lugar de cubos.
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Duran varios días en buen estado si se conservan en un lugar fresco y seco.
Las gomitas caseras son una alternativa simple para preparar dulces coloridos sin conservantes.
Con una textura firme, un exterior azucarado y mucho sabor, se convierten en una opción ideal para compartir, regalar o disfrutar en cualquier momento.
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