Este jabón líquido casero es una opción práctica para limpiar bien las manos y dejarlas con una sensación más suave.
Combina una base jabonosa con ingredientes que ayudan a cuidar la piel durante el lavado diario. Es ideal para tener en un dispenser y usar en la cocina, el baño o el lavadero.

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Qué necesitás
- 1 litro de agua hervida y tibia
- 1 barra de jabón neutro o jabón de glicerina, de 90 a 100 g
- 1 cucharada de glicerina líquida
- 1 cucharada de gel de aloe vera
- 1 cucharadita de aceite de almendras, oliva o coco fraccionado
- 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 8 a 10 gotas de aceite esencial de lavanda o árbol de té, opcional
- 1 dispenser limpio
- 1 rallador
- 1 olla
- 1 cuchara o espátula
- 1 embudo
Preparación
- Rallá la barra de jabón neutro o de glicerina con la parte fina del rallador. Cuanto más pequeño quede, más rápido se va a disolver y más pareja quedará la mezcla.
- Colocá el agua en una olla y calentala hasta que esté bien caliente, pero sin hervir fuerte. Agregá el jabón rallado de a poco, mezclando constantemente para que se disuelva sin formar grumos.
- Cuando el jabón esté completamente integrado, apagá el fuego y dejá entibiar unos minutos. La preparación debe seguir fluida, pero no estar demasiado caliente al momento de sumar los ingredientes hidratantes.
- Agregá la glicerina líquida y mezclá bien. Este ingrediente ayuda a que el jabón no deje la piel tan tirante después del lavado y mejora la sensación final.
- Sumá el gel de aloe vera y revolvé hasta integrarlo. Si usás aloe natural, asegurate de que esté bien limpio y sin restos de cáscara.
- Incorporá el aceite elegido en poca cantidad. No conviene excederse, porque demasiado aceite puede afectar la espuma y dejar las manos resbalosas.
- Agregá el bicarbonato de sodio y mezclá hasta disolver. Ayuda a reforzar la limpieza y a neutralizar olores, algo útil cuando se usa después de cocinar o manipular alimentos.
- Si querés perfumarlo, sumá unas gotas de aceite esencial. Para pieles sensibles, es mejor omitir este paso y dejar la fórmula más simple.
- Dejá enfriar por completo. Si al reposar queda muy espeso, agregá un poco más de agua hervida y fría hasta lograr una textura cómoda para dispenser.
- Pasá la mezcla al envase con ayuda de un embudo. Cerrá, agitá suavemente y usalo como jabón líquido para manos.
Cómo usarlo
Aplicá una pequeña cantidad sobre las manos húmedas y frotá bien durante al menos 20 segundos. Pasá por palmas, dorso, entre los dedos y debajo de las uñas. Después enjuagá con abundante agua y secá con una toalla limpia.
Tips y consejos:
- Usá un jabón base suave, sin perfume fuerte, para que la preparación sea más amable con la piel.
- Prepará cantidades moderadas, ya que al ser casero conviene usarlo en pocas semanas.
- Lavá y secá bien el dispenser antes de llenarlo para mantener la mezcla en buen estado.
- Si queda demasiado líquido, dejalo reposar unas horas; muchas veces espesa solo.
- Si queda muy espeso, agregá agua hervida y fría de a poco hasta ajustar la textura.
- No mezcles esta preparación con lavandina, alcohol ni productos fuertes.
- Si tenés piel sensible, evitá aceites esenciales y usá solo jabón neutro, glicerina y aloe.
- El lavado correcto depende del frotado y del enjuague, no solo del producto que uses.
- Guardalo en un lugar fresco y evitá dejarlo al sol directo.
- Si cambia de olor, color o textura, descartalo y prepará uno nuevo.
Este jabón líquido casero permite mantener las manos limpias con una fórmula simple y rendidora.
Con glicerina y aloe, queda más suave para el uso frecuente y funciona muy bien en un dispenser reutilizado.
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