Italia tiene un pie en la modernidad y otro en la scaramanzia: creencias y pequeños rituales para espantar la mala suerte.
Para quien viaja, estas costumbres explican miradas, gestos y prohibiciones que a simple vista parecen caprichos.

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Acá va un mapa rápido —y bien terrenal— de lo que muchos italianos siguen haciendo “por las dudas”.
De dónde sale tanta scaramanzia
Las supersticiones mezclan mundo clásico, tradiciones medievales y religiosidad popular.
En el sur pesan fuerte los rituales familiares; en el centro-norte hay obsesiones ligadas al teatro, la mesa y el trabajo.
No es cuento: en bares, canchas y oficinas todavía se ven amuletos, fórmulas y gestos para atraer buena fortuna o cortar “malas vibras”.
Números y fechas que se esquivan
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El 17 es el número gafe. En números romanos (XVII), reordenado puede leerse VIXI (“he vivido”), frase asociada a la muerte. Por eso hay hoteles sin habitación 17 y aerolíneas que saltean la fila.
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Viernes 17: combinación pesada. Citas importantes, mudanzas o firmas se evitan ese día.
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El 13 no pesa tanto; algunos lo consideran neutro o incluso favorable.
Gestos, palabras y amuletos
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Corno rosso / cornicello: cuernito rojo de la suerte, típico de Nápoles. Se cuelga en llaves, autos y mostradores.
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Mano cornuta: gesto con índice y meñique extendidos, para alejar la mala suerte (no para ofender).
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Toccare ferro (tocar hierro): versión local del “tocar madera”.
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“In bocca al lupo” (que te vaya bien). Respuesta correcta: “Crepi” o “Crepi il lupo”. Decir “grazie” se toma como mufa.
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Ojo turco y medallas: en algunos barrios del sur se usan contra el malocchio (mal de ojo).
Lo que “trae mala suerte” en la vida diaria
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Gato negro que se cruza: se espera un segundo o se cambia de vereda.
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Apoyar el sombrero en la cama: mal augurio; mejor colgarlo o dejarlo en una silla.
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Pan dado vuelta en la mesa: falta de respeto y mala suerte; siempre con la corteza hacia arriba.
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Abrir paraguas bajo techo, romper un espejo, tostar con agua o cruzar los vasos al brindar: todo se evita.
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Derramar sal: se compensa tirando un pellizco por encima del hombro izquierdo.
Teatro, música y color “maldito”
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En el ambiente teatral, el violeta es palabra prohibida. Durante la Cuaresma (color litúrgico violeta) históricamente no había funciones y los artistas quedaban sin trabajo; el color quedó asociado a “mala racha”.
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En camerinos y escenarios abundan los rituales: entrar con el pie derecho, repetir fórmulas de buena suerte y nunca silbar.
Fútbol y barrio: la scaramanzia popular
En canchas del sur, sobre todo Nápoles y Palermo, se ven cornicelli en las tribunas, pulseras rojas y gestos para cortar la mufa antes de un penal.
En bares, el que “trajo suerte” queda obligado a sentarse en el mismo lugar hasta que termine la racha.
Cocina y mesa: pequeñas reglas
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Brindis: mirarse a los ojos, chocar con la misma mano y nunca con vasos vacíos.
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Aceite derramado: se limpia de inmediato; algunos lo leen como mal presagio.
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Cuchillos regalados: si se obsequian, se “paga” con una moneda simbólica para que no “corten” la amistad.
Nacimientos, casa nueva y viajes
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Para casa nueva, se estila entrar primero con pan y sal (prosperidad) y encender una luz.
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En algunos pueblos, llevar un pañuelo rojo al examen o a la defensa de tesis es señal de suerte.
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Antes de un viaje importante, se toca hierro y se evita decir “gracias” cuando alguien desea “buena suerte”.
Tips y consejos:
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Si te desean “In bocca al lupo”, respondé “Crepi” y sonreí: quedás como local.
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No brindes con agua y no cruces los brazos al chocar vasos; mantené contacto visual.
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Evitá poner el sombrero en la cama, abrir el paraguas adentro y dejar el pan dado vuelta.
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Si derramás sal o aceite, limpiá enseguida y seguí la charla sin dramatizar.
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Querés integrarte: colgá un cornicello en las llaves o tocá hierro cuando alguien te cuenta un garrón.
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Recordá que muchas son costumbres afectuosas, no reglas. Si metés la pata, pedí disculpas y listo.
Italia vive estas creencias con humor y cariño.
Entenderlas no solo evita papelones: también te abre puertas, conversa con los vecinos y te deja ver otra cara —bien humana— de la cultura italiana.
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