Estas magdalenas quedan doradas, perfumadas y con una miga suave que combina muy bien con una cubierta sencilla de almendras.
Tienen ese sabor casero que se siente apenas se hornean y una presentación muy vistosa sin necesidad de decoraciones complicadas.

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Son ideales para acompañar una merienda, servir con café o preparar cuando querés algo dulce con aroma fresco y natural.
Ingredientes
- 2 huevos
- 120 g de azúcar
- 100 ml de aceite neutro
- 120 ml de jugo de naranja exprimido
- Ralladura de 1 naranja
- 180 g de harina 0000
- 1 cucharadita y media de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 60 g de almendras fileteadas
- 1 cucharada de azúcar extra para espolvorear, opcional
- Pirotines o moldes para magdalenas
Preparación
- Precalentá el horno a 180 °C y prepará una placa para muffins o moldes individuales con pirotines. Si no usás pirotines, enmantecá y enhariná apenas los moldes para que las magdalenas se desmolden sin romperse.
- En un bowl, colocá los huevos junto con el azúcar. Batí durante unos minutos hasta que la mezcla se vea más clara, aireada y ligeramente espumosa. Este paso ayuda a que las magdalenas queden más livianas.
- Agregá el aceite en forma de hilo mientras seguís mezclando. No hace falta batir de más, pero sí integrar bien para que la preparación quede pareja y con buena textura.
- Sumá el jugo de naranja, la ralladura y la esencia de vainilla. Mezclá suavemente. La ralladura es importante porque aporta mucho aroma, así que conviene usar solo la parte naranja de la cáscara, evitando la parte blanca para que no deje sabor amargo.
- En otro recipiente, mezclá la harina, el polvo de hornear y la pizca de sal. Tamizalos si querés una miga más fina y sin grumos.
- Incorporá los secos a la mezcla líquida en dos o tres partes, revolviendo con espátula o batidor de mano. Mezclá solo hasta que no queden restos de harina visibles. Si trabajás demasiado la masa, las magdalenas pueden quedar más pesadas.
- Llená los moldes hasta cubrir aproximadamente tres cuartas partes de su capacidad. No los llenes hasta el borde porque la masa crece durante la cocción.
- Repartí las almendras fileteadas por encima de cada magdalena. Si querés una superficie más dorada y apenas crocante, espolvoreá también una pizca de azúcar sobre cada una.
- Llevá al horno durante 18 a 22 minutos, o hasta que estén doradas y al pinchar el centro con un palillo salga limpio. El tiempo puede variar según el tamaño de los moldes, así que conviene revisarlas a partir de los 18 minutos.
- Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de desmoldar. Después pasalas a una rejilla para que terminen de enfriarse sin humedecerse en la base.
Tips y consejos:
- Usá naranjas frescas para lograr mejor sabor. El jugo exprimido en el momento y la ralladura recién hecha aportan un aroma mucho más intenso que cualquier esencia artificial.
- No ralles la parte blanca de la cáscara. Esa zona puede dejar un gusto amargo y arruinar el equilibrio dulce y cítrico de la receta.
- Para que las almendras no se quemen, colocá la placa en la parte media del horno. Si ves que se doran demasiado rápido, podés cubrirlas flojamente con papel aluminio durante los últimos minutos.
- Si querés una miga más húmeda, podés reemplazar 30 ml del jugo de naranja por yogur natural. Esto le da una textura más tierna sin cambiar demasiado el sabor.
- No batas la masa después de agregar la harina. En ese punto solo hay que integrar, porque el exceso de mezcla puede hacer que las magdalenas pierdan suavidad.
- Si preferís un sabor más marcado, podés sumar unas gotas de esencia de almendras, pero en muy poca cantidad. Es intensa y puede tapar el aroma de la naranja si se usa de más.
- Para una presentación más linda, reservá algunas almendras fileteadas y agregalas justo antes de llevar al horno. Así quedan visibles y bien distribuidas en la superficie.
- Guardalas en un recipiente cerrado cuando estén completamente frías. Se mantienen tiernas durante 2 o 3 días, especialmente si no quedan expuestas al aire.
- Si querés servirlas más vistosas, podés espolvorearlas con un toque de azúcar impalpable una vez frías, aunque no hace falta cubrirlas demasiado.
Estas magdalenas de naranja y almendras quedan aromáticas, suaves y con una cubierta simple que suma textura sin complicar la receta.
Son fáciles de preparar y tienen ese sabor casero que las hace perfectas para tener listas en la merienda o compartir en una mesa dulce.
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