Cuando un cepillo de dientes deja de servir para la higiene bucal, todavía puede resultar muy práctico para distintas tareas del hogar.
Su tamaño pequeño y sus cerdas permiten llegar a rincones difíciles, remover suciedad acumulada y trabajar sobre superficies donde un trapo o una esponja resultan incómodos.

Te recomendamos: Pasta de dientes y vinagre: el truco casero para limpiar varias superficies del hogar
Por qué conviene guardar los cepillos de dientes viejos
Antes de descartarlos, se pueden lavar bien con agua y jabón, enjuagarlos y dejarlos secar por completo. Después, conviene reservar cada uno para una tarea específica y, si es necesario, marcarlos para no confundirlos.
No hace falta juntar demasiados. Con dos o tres cepillos en buen estado alcanza para resolver varias tareas de limpieza y mantenimiento dentro de casa.
Limpiar las juntas de los azulejos
Las juntas del baño y de la cocina suelen acumular polvo, jabón y suciedad que cuesta retirar con una esponja.
El cepillo permite frotar directamente sobre esas líneas estrechas. Se puede utilizar con agua tibia y unas gotas de detergente, trabajando por sectores y retirando después los restos con un paño húmedo.
Llegar a la base de las canillas
Alrededor de las canillas suelen quedar residuos de jabón y pequeñas manchas, especialmente en las uniones.
Las cerdas de un cepillo viejo entran fácilmente en esos espacios. Humedecerlo apenas con agua jabonosa puede facilitar la limpieza, siempre evitando mojar zonas donde haya componentes eléctricos.
Limpiar los rieles de puertas y ventanas
Los rieles son uno de esos lugares donde el polvo y la tierra se acumulan con rapidez.
Primero conviene retirar la suciedad suelta con un paño o aspiradora. Después, el cepillo puede usarse para desprender lo que quedó adherido en esquinas y ranuras. Finalmente, se pasa un trapo húmedo para retirar los restos.
Recuperar bordes y suelas de zapatillas
Los cepillos de dientes viejos también resultan útiles para trabajar sobre bordes de goma, dibujos de las suelas y pequeñas zonas del calzado.
Con un poco de agua y detergente se puede frotar suavemente la superficie. Lo mejor es usar un cepillo exclusivamente para las zapatillas y no volver a utilizarlo en otras tareas del hogar.
Limpiar teclados y controles remotos
Si el cepillo está completamente limpio y seco, puede servir para retirar polvo de teclados, controles y otros objetos con pequeñas separaciones.
En este caso no conviene agregar agua ni productos de limpieza. Basta con pasar las cerdas suavemente para aflojar el polvo y después retirarlo.
Sacar suciedad de las perillas de la cocina
Las perillas, los bordes y algunas uniones de la cocina pueden acumular grasa en lugares difíciles de alcanzar.
Un cepillo permite trabajar de manera más precisa. Se puede aplicar una pequeña cantidad de detergente diluido, frotar y luego pasar un paño apenas húmedo para retirar la suciedad desprendida.
Usarlos para macetas y herramientas pequeñas
En el jardín o balcón también pueden tener una segunda vida. Sirven para sacar tierra seca de bordes de macetas, limpiar herramientas pequeñas o remover residuos de rincones estrechos.
Conviene reservar un cepillo exclusivamente para estas tareas y mantenerlo separado de los que se usan dentro de la casa.
Qué tener en cuenta antes de reutilizarlos
Si las cerdas están demasiado abiertas, quebradas o muy deterioradas, el cepillo ya puede resultar incómodo para limpiar y probablemente sea mejor descartarlo.
También conviene probarlo primero sobre una zona poco visible cuando se utiliza en superficies delicadas, ya que algunas cerdas pueden generar pequeñas marcas.
Un cepillo que ya cumplió su función original todavía puede convertirse en una herramienta sencilla para varias tareas cotidianas.
Con un buen lavado y un uso específico, puede seguir siendo útil durante bastante tiempo antes de terminar en la basura.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra