Hacer pan integral en casa no solo es más económico, sino que también nos permite disfrutar de un sabor auténtico y natural.
Esta receta es perfecta para quienes buscan una opción más saludable sin complicarse demasiado.

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Con ingredientes sencillos y un paso a paso claro, podés lograr un pan casero esponjoso y lleno de sabor.
Ingredientes
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250 ml de leche tibia (no caliente)
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80 g de manteca derretida
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3 huevos
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40 g de azúcar
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10 g de levadura seca
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700 g de harina integral (dividida en dos partes)
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½ cucharada de sal
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1 yema de huevo (para pincelar)
Preparación
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En un bol grande, colocá la leche tibia, la manteca derretida, los huevos, el azúcar y la levadura seca. Sumá la mitad de la harina integral (350 g) y mezclá con una cuchara de madera o espátula durante 3 a 5 minutos hasta obtener una preparación pegajosa y homogénea.
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Tapá el bol con un paño limpio y dejalo reposar en un lugar cálido hasta que la mezcla duplique su volumen. Esto puede llevar entre 30 y 40 minutos, dependiendo de la temperatura ambiente.
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Una vez que la masa haya levado, agregá la otra mitad de la harina integral y la sal. Mezclá bien hasta que todo esté completamente integrado.
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Volcá la masa sobre una superficie limpia y ligeramente aceitada. Amasá durante unos 5 a 7 minutos hasta obtener una masa suave pero firme. Si la masa se pega mucho, podés aceitarte las manos para manejarla mejor.
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Dividí la masa en 12 porciones iguales. Formá bollitos con cada una y colocalos en dos moldes para pan previamente enmantecados o aceitados, ubicando 6 bollitos en cada uno.
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Cubrí los moldes con un paño y dejalos reposar en un lugar cálido durante 30 a 45 minutos, hasta que los bollitos dupliquen su tamaño.
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Una vez que hayan levado, pincelá la superficie de cada bollito con la yema de huevo batida para que al hornearse queden bien dorados.
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Llevá los moldes a horno precalentado a 180 °C y horneá durante 30 minutos o hasta que veas que los panes tienen un color dorado parejo.
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Retirá del horno, dejá reposar unos 5 minutos dentro del molde y luego desmoldá con cuidado. Dejá que se enfríen completamente sobre una rejilla antes de cortarlos o guardarlos.
Consejos:
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Si querés que el pan quede más húmedo, podés reemplazar la mitad de la leche por agua tibia.
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Para una versión más rica en fibras, podés sumar 1 o 2 cucharadas de semillas (chia, lino o sésamo) a la masa antes de amasar.
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Si el clima está frío, podés dejar leudar la masa dentro del horno apagado pero con la luz encendida, esto genera el calor justo para que leve bien.
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La manteca se puede reemplazar por aceite de girasol o de oliva si querés una versión sin lácteos.
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Para que se conserve fresco por más tiempo, envolvelo en film o guardalo en una bolsa de tela dentro de un recipiente hermético.
Esta receta es ideal para disfrutar en el desayuno o la merienda, acompañada de mermeladas caseras o simplemente con un poco de manteca.
Anímate a prepararlo y llená tu casa de aroma a pan recién horneado.
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