Estos pancitos caseros de queso y orégano son suaves, aromáticos y tienen una corteza ligeramente dorada.
El queso suma sabor tanto a la masa como a la superficie, mientras que el orégano aporta ese toque clásico que combina muy bien con preparaciones saladas. Son simples, rendidores y quedan muy bien hechos en porciones individuales.

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Ingredientes
- 500 gr de harina común
- 10 gr de levadura seca
- 250 ml de leche
- 1 huevo
- 60 gr de manteca
- 1 cdita de azúcar
- 1 cdita de sal
- 100 gr de queso rallado
- 1 cdita de orégano seco
Para terminar:
- 1 huevo, para pincelar
- 50 gr de queso rallado
- 1 cdita de orégano seco
Preparación
- Entibiá ligeramente la leche y colocala en un recipiente junto con el azúcar y la levadura. Mezclá y dejá reposar durante unos 10 minutos, hasta que empiece a formarse una pequeña espuma en la superficie.
- En un bowl grande colocá la harina y hacé un hueco en el centro. Agregá el huevo, la manteca blanda, la mezcla de levadura y el queso rallado. Incorporá también el orégano.
- Comenzá a mezclar desde el centro y agregá la sal cuando los ingredientes ya estén parcialmente integrados. Pasá la masa a la mesada y amasá durante unos 8 a 10 minutos.
- La masa debe terminar suave, elástica y apenas húmeda, pero sin pegarse excesivamente a las manos. Si fuera necesario, agregá harina de a muy poca cantidad para evitar que los pancitos queden secos.
- Formá un bollo, colocá la masa en un bowl ligeramente aceitado y cubrila. Dejala descansar entre 60 y 90 minutos, o hasta que aumente aproximadamente al doble de su tamaño.
- Retirá el aire suavemente y dividí la masa en 8 a 10 porciones similares. Formá bollitos redondos llevando los bordes hacia abajo y acomodalos sobre una placa cubierta con papel manteca, dejando separación entre ellos.
- Cubrí nuevamente y dejá reposar durante unos 25 a 30 minutos. Mientras tanto, precalentá el horno a 180 °C.
- Pincelá cada pancito con huevo batido y distribuí por encima el queso rallado y un poco de orégano.
- Llevá al horno durante aproximadamente 20 a 25 minutos, hasta que estén inflados y tengan una superficie bien dorada.
- Retiralos y dejalos reposar unos minutos sobre una rejilla antes de manipularlos.
Tips y consejos
- La leche debe estar apenas tibia. Si está demasiado caliente puede afectar la levadura.
- No agregues demasiada harina durante el amasado. Una masa algo tierna ayuda a conseguir una miga más suave y aireada.
- Para lograr pancitos similares en tamaño, podés pesar las porciones antes de formar los bollos.
- El segundo descanso es importante para que vuelvan a ganar volumen antes de entrar al horno.
- Podés usar queso pategrás, reggianito, parmesano o una mezcla de quesos de sabor intenso.
- Si el queso de la superficie se dora demasiado rápido, bajá ligeramente la temperatura durante los últimos minutos.
- Una vez fríos, podés guardarlos en una bolsa o recipiente bien cerrado durante 2 días.
- También se pueden congelar ya horneados. Para recuperarlos, dejalos descongelar y dales unos minutos de horno suave.
Son pancitos caseros que funcionan muy bien cuando querés preparar algo salado, sencillo y con buen sabor a queso y orégano.
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