Este pastel es ideal para quienes buscan una opción dulce pero liviana, con una textura esponjosa y un aroma irresistible.
La manzana le aporta humedad natural y un sabor delicado, lo que lo convierte en una preparación perfecta para acompañar un café o disfrutar como postre sin excesos.

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Ingredientes
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2 manzanas medianas (verdes o rojas, a gusto)
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150 g de puré o compota de manzana sin azúcar
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1 huevo
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100 g de harina integral fina
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10 g de polvo para hornear
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30 g de azúcar integral o edulcorante apto para horno
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1 cucharadita de canela (opcional)
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1 cucharada de aceite de coco derretido o yogur natural
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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1 pizca de sal
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Azúcar impalpable para espolvorear (opcional)
Preparación
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Precalentar el horno a 180 °C. Engrasar un molde rectangular o cuadrado, o cubrirlo con papel manteca.
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Pelar las manzanas, retirarles el centro y cortarlas en cubos o láminas. Si querés evitar que se oxiden, rociarlas con unas gotas de jugo de limón y reservar.
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En un bol grande, batir el huevo junto con la compota de manzana, la esencia de vainilla y el aceite de coco derretido (o yogur). Integrar bien hasta que quede una mezcla pareja.
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En otro recipiente, mezclar la harina integral con el polvo para hornear, el azúcar o edulcorante, la canela y la pizca de sal.
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Incorporar los ingredientes secos a la mezcla líquida de a poco, revolviendo de manera suave hasta obtener una masa homogénea.
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Agregar la mitad de los trozos de manzana a la masa y mezclar ligeramente para distribuirlos.
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Volcar la preparación en el molde y acomodar el resto de las manzanas en la superficie, presionando apenas para que queden integradas pero visibles.
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Llevar al horno y cocinar entre 30 y 35 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro salga limpio.
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Dejar entibiar antes de desmoldar. Espolvorear con azúcar impalpable si se desea.
Consejos:
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Elegí manzanas firmes para que conserven su forma durante la cocción.
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Si preferís un sabor más intenso, podés caramelizar ligeramente los trozos de manzana antes de añadirlos a la masa.
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Para un pastel aún más liviano, reemplazá el aceite de coco por la misma cantidad de compota de manzana o yogur.
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Usar harina integral le da un toque más rústico y aporta fibra, pero también podés hacerlo con harina común 0000.
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Si querés un aroma especial, añadí una pizca de nuez moscada o jengibre en polvo junto con la canela.
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Podés guardar el pastel tapado a temperatura ambiente hasta 2 días, o en heladera hasta 4 días.
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Congelado, dura hasta 1 mes; para descongelar, dejalo a temperatura ambiente.
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Si lo servís tibio, acompañalo con una bocha de helado o una cucharada de yogur natural para un contraste de temperaturas.
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No sobrebatir la masa para mantener la esponjosidad.
Este pastel combina suavidad, frescura y un dulzor equilibrado, con una preparación sencilla que cualquiera puede hacer en casa.
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