El pesto casero es una salsa clásica que se destaca por su aroma fresco y su sabor intenso.
Preparado en casa, conserva mejor la esencia de la albahaca y la textura rústica que lo caracteriza.

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Es una receta simple, rendidora y muy fácil de incorporar a la cocina diaria.
Ingredientes
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1 manojo grande de albahaca fresca (usar solo las hojas)
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½ taza de piñones
(se pueden reemplazar por nueces comunes) -
4 dientes de ajo
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80 a 100 g de queso parmesano en trozo
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½ taza de aceite de oliva extra virgen
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Sal a gusto
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Pimienta negra a gusto (opcional)
Preparación
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Lavar cuidadosamente las hojas de albahaca con abundante agua fría para retirar cualquier resto de tierra.
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Secarlas muy bien con papel de cocina o un paño limpio. Es importante que queden completamente secas para evitar que el pesto se oxide o quede aguado.
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Colocar en el procesador o licuadora los piñones o nueces, los dientes de ajo pelados y el queso parmesano cortado en trozos medianos.
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Procesar con pulsos cortos hasta que los ingredientes queden bien picados, pero sin formar una pasta lisa.
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Incorporar las hojas de albahaca al recipiente.
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Volver a procesar con pulsos breves, cuidando de no sobretrabajar la mezcla para mantener una textura rústica.
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Con el motor en velocidad baja, agregar el aceite de oliva de a poco, en forma de hilo.
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Continuar procesando hasta obtener una salsa espesa, brillante y bien integrada.
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Probar la preparación y ajustar la sal según el gusto.
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Si se desea, agregar una pizca de pimienta negra y procesar apenas unos segundos más para integrar.
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Pasar el pesto a un frasco o recipiente limpio y cerrar bien.
Tips y consejos:
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El pesto no debe licuarse de forma continua, ya que el calor del motor puede oscurecer la albahaca y modificar el sabor.
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Trabajar siempre con pulsos cortos ayuda a conservar mejor el color verde intenso.
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La cantidad de aceite puede ajustarse según la textura deseada, más espesa o más fluida.
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Si se reemplazan los piñones por nueces, el sabor queda un poco más intenso y bien casero.
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El ajo puede regularse según el gusto personal, usando menos para un sabor más suave.
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Para conservarlo, es importante guardarlo en un recipiente hermético.
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Cubrir la superficie del pesto con un chorrito de aceite ayuda a que se mantenga en mejores condiciones.
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Bien refrigerado, se mantiene varios días sin perder aroma ni sabor.
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Es una salsa rendidora, ya que se utiliza en pequeñas cantidades.
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La textura ideal es cremosa pero con pequeños trozos visibles.
Este pesto casero de albahaca es una preparación simple que realza cualquier plato con pocos ingredientes y mucho sabor.
Hecho en casa, permite disfrutar una salsa fresca, auténtica y adaptable a distintas comidas sin complicaciones.
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