El postre de café con vainillas es una de esas preparaciones frías que quedan firmes, cremosas y muy tentadoras al momento de servir.
Tiene capas suaves, un sabor intenso pero equilibrado y una presentación que luce mucho sin necesidad de complicarse.

Te recomendamos: Budín de pan casero con caramelo ¡Una delicia sin igual!
Es ideal para preparar con anticipación y llevar a la mesa bien frío, con cacao por encima y una textura perfecta para cucharear.
Ingredientes
- 24 vainillas
- 300 ml de café fuerte frío
- 500 ml de leche
- 3 yemas
- 120 gr de azúcar
- 40 gr de almidón de maíz
- 200 ml de crema de leche
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 150 gr de chocolate semiamargo
- 2 cdas de cacao amargo
- Chocolate rallado o en virutas, cantidad necesaria
- Cacao extra para espolvorear
Preparación
- Prepará el café fuerte y dejalo enfriar por completo antes de usarlo.
- Colocá las yemas, el azúcar y el almidón de maíz en una cacerola. Mezclá bien hasta formar una preparación pareja y sin grumos.
- Agregá la leche de a poco, mezclando constantemente para integrar todo.
- Llevá la cacerola a fuego medio y cociná sin dejar de revolver hasta que la crema espese.
- Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y mezclá unos segundos más.
- Dividí la crema en dos partes. A una de ellas agregale el chocolate semiamargo picado y mezclá hasta que se derrita por completo.
- Cubrí ambas cremas con film en contacto y dejalas enfriar.
- Batí la crema de leche hasta que tome cuerpo, sin llegar a pasarla de punto.
- Sumá la crema batida a la crema clara ya fría, mezclando con movimientos suaves para que quede más aireada y cremosa.
- Pasá las vainillas apenas por el café frío. No las dejes demasiado tiempo porque se pueden romper o quedar muy blandas.
- En una fuente o en copas individuales, colocá una base de vainillas humedecidas con café.
- Agregá una capa de crema clara y luego una capa de crema de chocolate.
- Repetí las capas hasta completar el molde o los vasos, terminando con una capa de crema clara o una capa pareja de cacao, según la presentación que quieras lograr.
- Llevá a la heladera durante al menos 4 horas, aunque queda mejor si reposa de un día para el otro.
- Antes de servir, espolvoreá con cacao amargo y decorá con chocolate rallado, virutas de chocolate o algunos trocitos de vainilla.
Tips y consejos
- Para que quede firme pero cremoso: respetá el tiempo de frío. Este postre necesita varias horas de heladera para que las capas tomen cuerpo y las vainillas absorban bien el sabor del café.
- Para que las vainillas no se desarmen: pasalas rápido por el café, solo vuelta y vuelta. Si quedan demasiado empapadas, el postre pierde estructura y puede quedar aguado.
- Para un sabor a café más intenso: usá café bien cargado o agregá 1 cdita de café instantáneo al café ya preparado. Conviene no exagerar para que no tape el sabor de la crema.
- Para una versión más suave: prepará el café menos intenso o mezclalo con un chorrito de leche fría antes de humedecer las vainillas.
- Para hacerlo sin chocolate semiamargo: podés usar cacao amargo en la mitad de la crema. En ese caso, agregá 2 cdas de cacao tamizado y mezclá bien para evitar grumos.
- Para una textura más aireada: incorporá la crema batida solo cuando la crema base esté completamente fría. Si está tibia, puede aflojar la preparación.
- Para una versión más rápida: usá una crema pastelera simple de vainilla y sumá cacao o chocolate a una parte. No hace falta complicar la receta si querés resolver un postre de último momento.
- Para hacerlo en vasitos: armá capas más prolijas y chicas, alternando vainillas trozadas, crema clara y crema de chocolate. Queda muy vistoso y es más fácil de servir.
- Para una versión sin tanta azúcar: podés bajar el azúcar a 90 gr, sobre todo si usás chocolate dulce o si las vainillas ya aportan bastante dulzor.
- Para decorar mejor: el cacao conviene ponerlo justo antes de servir, así no se humedece demasiado. Las virutas de chocolate ayudan a que la superficie se vea más tentadora.
- Para darle un toque distinto: podés sumar ralladura de naranja, unas gotas de licor de café o una capa fina de dulce de leche, siempre en poca cantidad para que el postre no quede pesado.
- Para que el corte salga más prolijo: armalo en una fuente rectangular y dejalo enfriar toda la noche. Al día siguiente, las capas quedan más firmes y se pueden servir porciones más parejas.
Este postre de café con vainillas queda ideal para servir bien frío, con capas cremosas, vainillas húmedas y una superficie bien decorada con cacao y chocolate.
Es una receta simple, rendidora y con mucha presencia, perfecta para preparar antes y tener lista cuando querés un postre firme, suave y bien tentador.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra