El budín de manzana y nueces es una preparación casera de miga húmeda, con trocitos de fruta y el sabor de las nueces tostadas.
Las manzanas aportan dulzor natural, lo que permite utilizar una cantidad moderada de azúcar sin perder el carácter de un budín tradicional.

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Ingredientes
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250 gr de harina 0000
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80 gr de azúcar
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2 huevos
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100 ml de aceite neutro
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150 gr de yogur natural sin azúcar
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2 manzanas medianas
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100 gr de nueces
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12 gr de polvo de hornear
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1 cdita de esencia de vainilla
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1 cdita de canela
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1 pizca de sal
Preparación
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Precalentar el horno a 170 °C. Enmantecar y enharinar un molde de budín de aproximadamente 24 × 10 cm, o cubrirlo con papel manteca.
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Pelar las manzanas y cortarlas en cubitos pequeños. Picar las nueces de manera irregular, reservando algunas para colocar sobre la superficie.
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Colocar los huevos y el azúcar en un bowl. Batir durante unos minutos hasta que la mezcla esté más clara y ligeramente espumosa.
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Incorporar el aceite, el yogur natural y la esencia de vainilla. Mezclar hasta integrar todos los ingredientes.
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Tamizar la harina junto con el polvo de hornear, la canela y la sal. Agregar a la preparación en dos tandas, mezclando suavemente hasta que no queden restos de harina seca.
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Incorporar las manzanas y las nueces picadas. Mezclar con una espátula para distribuirlas de manera uniforme, evitando trabajar demasiado la masa.
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Volcar la preparación en el molde y emparejar la superficie. Distribuir por encima las nueces reservadas.
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Llevar al horno durante aproximadamente 45 a 55 minutos. Comprobar la cocción introduciendo un palillo en el centro: debe salir sin masa cruda adherida, aunque puede tener algo de humedad de la fruta.
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Retirar del horno y dejar reposar durante 10 a 15 minutos. Desmoldar con cuidado y colocar sobre una rejilla hasta que se enfríe por completo.
Tips y consejos
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Utilizar manzanas maduras y dulces permite reducir la cantidad de azúcar agregada sin que el budín pierda sabor.
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Las variedades como Fuji, Gala o Pink Lady funcionan bien porque mantienen una buena textura durante el horneado.
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Cortar las manzanas en cubitos pequeños ayuda a que se distribuyan mejor y evita que se acumulen en el fondo.
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Si las nueces están crudas, se pueden tostar durante unos minutos en una sartén seca para intensificar su sabor. Hay que dejarlas enfriar antes de incorporarlas.
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El yogur natural aporta humedad y permite conseguir una miga tierna sin necesidad de utilizar grandes cantidades de manteca.
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No conviene batir demasiado después de agregar la harina, ya que puede desarrollar el gluten y dejar el budín más pesado.
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Si la superficie se dora demasiado antes de que el centro esté cocido, cubrirla suavemente con papel aluminio y continuar la cocción.
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La cantidad de azúcar puede ajustarse ligeramente según el dulzor de las manzanas, pero conviene mantener una pequeña cantidad para favorecer el sabor y la textura.
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Guardar en un recipiente cerrado durante 2 días a temperatura ambiente o hasta 4 días en heladera. También se puede congelar cortado en porciones.
La combinación de manzana y nueces hace que cada porción tenga pequeños contrastes de sabor y textura.
Es una receta sencilla que también permite aprovechar esas manzanas maduras que quedan en casa.
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