Tarta cremosa de manzana que se deshace en la boca
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Tarta cremosa de manzana que se deshace en la boca

Esta tarta de manzana tiene una textura suave y húmeda, casi como un flan firme, con un interior liso que se corta perfecto.

Es de esas recetas simples que sorprenden por el resultado final. Ideal para una merienda casera o un postre distinto sin complicaciones.

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Ingredientes

  • 3 manzanas grandes

  • 3 huevos

  • 130 g de azúcar

  • 250 ml de leche

  • 100 ml de crema de leche

  • 60 g de harina común

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • 1 pizca de sal

  • Manteca para el molde

  • Azúcar extra para espolvorear

Preparación

  1. Pelá las manzanas, retirales el centro y cortalas en láminas bien finas. Este paso es clave para lograr esa textura uniforme que se ve en el corte, donde la fruta se integra con la crema sin quedar pesada.

  2. En un bowl amplio, colocá los huevos junto con el azúcar y batí hasta integrar bien. No hace falta que la mezcla quede espumosa, solo que el azúcar se disuelva correctamente.

  3. Sumá la leche, la crema de leche y la esencia de vainilla. Mezclá suavemente hasta obtener una preparación líquida y homogénea. La crema es fundamental para lograr ese interior cremoso y delicado.

  4. Incorporá la harina junto con la pizca de sal, tamizándola para evitar grumos. Mezclá con movimientos suaves hasta que la preparación quede lisa, similar a una mezcla de flan más espesa.

  5. Enmantecá bien un molde (preferentemente desmontable o de bordes altos) para evitar que la preparación se pegue.

  6. Colocá una primera capa de manzanas en la base del molde, cubriendo bien toda la superficie. Esto ayuda a que la tarta tenga estructura y sabor desde abajo.

  7. Volcá parte de la mezcla sobre las manzanas y luego agregá otra capa de láminas. Repetí este proceso si querés una tarta más marcada en capas, o simplemente mezclá algunas manzanas dentro y dejá otras para la superficie.

  8. Terminá acomodando las láminas de manzana arriba, ligeramente superpuestas, para lograr ese efecto visual dorado y atractivo.

  9. Espolvoreá un poco de azúcar por encima, lo que va a ayudar a que se forme esa capa brillante y caramelizada durante la cocción.

  10. Llevá a horno precalentado a 170–180 °C durante aproximadamente 50 a 60 minutos. La tarta debe verse dorada arriba y firme en los bordes, mientras que el centro puede quedar apenas tembloroso.

  11. Retirá del horno y dejá enfriar completamente dentro del molde. Este paso es fundamental para que la textura se asiente y logres ese corte prolijo y cremoso.

  12. Una vez fría, desmoldá con cuidado y cortá en porciones. Se puede servir a temperatura ambiente o fría, donde toma aún más cuerpo.

Tips y consejos:

  • Cortar las manzanas bien finas hace que se integren mejor y evita que queden capas duras o separadas.

  • Si querés potenciar el sabor, podés agregar ralladura de limón o naranja a la mezcla.

  • No reemplaces la crema por leche, porque perderías esa textura cremosa característica.

  • Si ves que se dora muy rápido arriba, podés cubrir con papel aluminio los últimos minutos.

  • Esta tarta mejora mucho después de unas horas de reposo o incluso al día siguiente.

  • Podés pincelar la superficie con un poco de mermelada tibia para darle más brillo.

  • Usar un molde más chico y alto ayuda a lograr ese grosor que se ve en el corte.

Queda suave, delicada y con ese equilibrio perfecto entre lo cremoso y lo frutal que la hace imposible de dejar de comer.

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