Una tarta ideal para quienes buscan algo suave pero con textura, donde la ricota aporta cremosidad y la nuez un toque crocante irresistible, perfecta para acompañar un café o compartir en una merienda.
Es una opción rendidora, simple de preparar y con un resultado muy casero que siempre queda bien.

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Además, combina sabores clásicos con un giro distinto que la hace todavía más especial.
Ingredientes
Para la masa:
- 300 gramos de harina 0000
- 150 gramos de manteca fría
- 120 gramos de azúcar
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- Ralladura de limón (opcional)
Para el relleno:
- 500 gramos de ricota
- 120 gramos de azúcar
- 2 huevos
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 100 gramos de nueces picadas
- 1 cucharada de maicena
- Ralladura de limón o naranja (opcional)
Preparación
- En un bowl, colocá la harina junto con el azúcar y el polvo de hornear. Mezclá bien para integrar todo.
- Agregá la manteca fría en cubos y trabajá con las manos hasta lograr una textura arenosa, como migas.
- Incorporá el huevo, la vainilla y la ralladura. Uní sin amasar demasiado hasta formar una masa suave.
- Envolvé en film y llevá a la heladera por al menos 30 minutos para que tome consistencia.
- Mientras tanto, prepará el relleno: colocá la ricota en un bowl y desgranala bien para evitar grumos grandes.
- Sumá el azúcar y mezclá hasta que quede una crema homogénea.
- Agregá los huevos de a uno, integrando bien después de cada incorporación.
- Incorporá la vainilla, la ralladura y la maicena. Mezclá hasta lograr una preparación cremosa y firme.
- Añadí las nueces picadas y mezclá suavemente para distribuirlas bien en toda la preparación.
- Estirá la masa y forrá un molde previamente enmantecado.
- Volcá el relleno y alisá la superficie con una espátula.
- Llevá a horno precalentado a 170 °C durante aproximadamente 45 a 50 minutos, hasta que esté firme en el centro.
- Dejá enfriar completamente antes de desmoldar para que el relleno tome buena consistencia.
- Antes de servir, espolvoreá con azúcar impalpable.
Consejos:
- Si la ricota tiene mucho suero, podés escurrirla previamente con un colador o un paño limpio para lograr un relleno más firme.
- Picá las nueces de forma irregular: algunas más chicas y otras más grandes, así se siente mejor la textura al comer.
- No batas en exceso la mezcla del relleno, solo integrá. Esto evita que se vuelva demasiado aireada y pierda cuerpo.
- Podés sumar un toque de miel o azúcar mascabo para darle un sabor más profundo y diferente.
- Para un resultado más cremoso, agregá una cucharada de crema de leche al relleno.
- Si querés intensificar el sabor, tostá levemente las nueces antes de incorporarlas.
- Controlá la cocción: el centro debe quedar apenas firme, ya que termina de asentarse al enfriar.
- Si la superficie se dora demasiado rápido, cubrí con papel aluminio en los últimos minutos.
- Dejarla reposar varias horas mejora mucho la textura y el sabor.
- Se puede conservar en heladera y consumir fría o apenas a temperatura ambiente, según preferencia.
Una tarta simple, pero con un relleno distinto que la hace especial en cada porción.
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