Es un postre frío muy simple de hacer, con una textura suave y uniforme que se mantiene firme al momento de servir.
Tiene un dulzor equilibrado, un sabor delicado y un acabado brillante que lo vuelve muy atractivo a la vista.

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Es ideal para prepararlo con anticipación y dejarlo listo en la heladera hasta el momento de consumir.
Ingredientes
- 500 ml de yogur natural
- 200 ml de crema de leche
- 150 gramos de azúcar
- 10 gramos de gelatina sin sabor
- 50 ml de agua
Para el caramelo:
- 120 gramos de azúcar
- 2 cucharadas de agua
Preparación
- En una sartén o cacerola chica colocá el azúcar junto con el agua y llevá a fuego medio. No revuelvas; dejá que el calor haga su trabajo hasta que el azúcar se funda y tome un color dorado parejo.
- Una vez listo, volcá el caramelo con cuidado en el molde, moviéndolo para cubrir bien toda la base. Reservá hasta que se enfríe y se endurezca.
- En un recipiente aparte, hidratá la gelatina sin sabor con el agua. Dejala reposar unos minutos hasta que absorba el líquido y tenga una textura esponjosa.
- Llevá la gelatina hidratada al microondas o a baño maría durante unos segundos, solo hasta que se vuelva líquida. Evitá que hierva.
- En un bowl amplio, mezclá el yogur con el azúcar hasta que no queden grumos y el azúcar esté bien disuelta.
- Sumá la crema de leche e integrá suavemente con movimientos envolventes para mantener una textura aireada.
- Incorporá la gelatina ya disuelta en forma de hilo, mezclando de manera constante para que se distribuya de forma uniforme en toda la preparación.
- Volcá la mezcla en el molde donde colocaste el caramelo ya frío.
- Llevá a la heladera durante un mínimo de 4 a 6 horas, o hasta que la preparación esté bien firme al tacto.
- Para desmoldar, pasá un cuchillo por los bordes y, si hace falta, apoyá el molde unos segundos sobre agua tibia para aflojar el caramelo.
- Invertí sobre una fuente y dejá que el caramelo caiga naturalmente por encima del postre.
Tips y consejos:
- Podés usar yogur natural o saborizado, como vainilla, para darle un perfil más aromático.
- Es importante no sobrecalentar la gelatina, ya que si hierve pierde su capacidad de gelificar correctamente.
- Mezclar bien al agregar la gelatina ayuda a evitar zonas más blandas o con distinta textura.
- El tiempo de frío no se debe apurar; cuanto más repose, mejor va a mantener la forma al desmoldar.
- Si querés intensificar el sabor, podés agregar unas gotas de esencia de vainilla o ralladura de limón.
- Para un desmolde más prolijo, podés usar moldes de silicona o previamente apenas humedecidos.
Un postre práctico, fresco y rendidor que siempre queda bien y se adapta perfecto a cualquier ocasión.
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