Una torta intensa, húmeda y bien cremosa, perfecta para quienes aman los postres con mucho chocolate.
Tiene una base densa, una capa generosa de dulce de leche y una terminación suave que equilibra todo el sabor.

Te recomendamos: Cannoli de tiramisú caseros
Es ideal para preparar con tiempo, servir bien fría y lograr un corte tentador en cada porción.
Ingredientes
Para la base de chocolate:
- 200 g de chocolate semiamargo
- 150 g de manteca
- 4 huevos
- 180 g de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 40 g de cacao amargo
- 1 pizca de sal
Para la cobertura:
- 400 g de dulce de leche repostero
- 300 ml de crema de leche bien fría
- 2 cucharadas de azúcar impalpable
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para decorar:
- Chocolate rallado o virutas de chocolate
- Un poco de chocolate derretido para hacer hilos por encima
Preparación
- Precalentá el horno a temperatura baja-media, aproximadamente 160 °C. Enmantecá un molde desmontable de 22 cm y colocá papel manteca en la base para poder desmoldar la torta con más facilidad.
- Picá el chocolate semiamargo y colocalo en un bowl junto con la manteca. Derretí todo a baño María o en microondas en tandas cortas, mezclando cada vez, hasta obtener una preparación lisa y pareja. Dejá entibiar unos minutos.
- En otro bowl, batí los huevos con el azúcar y la esencia de vainilla hasta que la mezcla se vea más clara y apenas espumosa. No hace falta batir demasiado como para un bizcochuelo, porque la marquise debe quedar húmeda, densa y compacta.
- Incorporá el chocolate derretido a la mezcla de huevos, revolviendo suavemente hasta integrar. Agregá el cacao amargo tamizado y la pizca de sal. Mezclá con movimientos envolventes hasta que no queden grumos.
- Volcá la preparación en el molde y emparejá la superficie con una espátula. Llevá al horno durante 25 a 35 minutos, dependiendo de la potencia de tu horno. La superficie debe quedar firme, pero el centro tiene que conservar humedad. No conviene cocinarla de más, porque perdería la textura característica.
- Retirá del horno y dejá enfriar completamente dentro del molde. Cuando esté fría, llevála a la heladera durante al menos 3 horas para que tome cuerpo. Este reposo es clave para que la base quede firme y se pueda cubrir sin romperse.
- Una vez fría, distribuí el dulce de leche repostero sobre la superficie. Hacelo con una espátula, formando una capa generosa y pareja. Si el dulce de leche está muy duro, podés trabajarlo unos segundos con cuchara antes de extenderlo.
- Batí la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta lograr una crema firme. Tiene que sostenerse bien, pero sin pasarse de batido para que no se corte.
- Colocá la crema sobre el dulce de leche. Podés distribuirla de manera rústica con espátula o hacer copos con manga, según la presentación que quieras lograr.
- Decorá con chocolate rallado, virutas o hilos finos de chocolate derretido por encima. Llevá nuevamente a la heladera durante 1 o 2 horas antes de cortar, para que todas las capas se asienten.
- Para servir, pasá un cuchillo por agua caliente, secalo bien y cortá porciones firmes. Repetí este paso entre corte y corte para que la marquise quede prolija y se vean bien las capas.
Tips y consejos:
- La base de la marquise no debe quedar como una torta común. Su gracia está en que sea húmeda, intensa y densa, casi como un brownie más delicado. Por eso es importante no excederse con el horneado. Si al pincharla el palillo sale apenas húmedo, está bien; si sale completamente seco, probablemente se cocinó de más.
- Usá un buen chocolate semiamargo, porque es el sabor principal de la receta. Si usás uno demasiado dulce, la torta puede quedar empalagosa al combinarse con el dulce de leche. Lo ideal es que el chocolate tenga buen sabor y un punto amargo que equilibre la crema y la cobertura.
- El dulce de leche repostero es la mejor opción porque mantiene la forma y no se escurre al cortar. Si solo tenés dulce de leche común, podés usarlo igual, pero conviene que la torta esté bien fría antes de colocarlo y que la capa no sea excesivamente gruesa.
- La crema tiene que estar bien fría antes de batir. También ayuda enfriar el bowl unos minutos en la heladera. Esto permite que tome cuerpo más rápido y quede firme para sostenerse sobre la torta.
- Si querés una terminación más clásica, podés reemplazar la crema chantilly por merengue italiano. En ese caso, la torta queda más parecida a una marquise de pastelería, con una capa blanca más alta y aireada. También se puede dorar apenas con soplete si buscás una presentación más llamativa.
- Para que el corte quede perfecto, la torta necesita frío. Lo ideal es prepararla el día anterior, dejarla reposar toda la noche y decorarla unas horas antes de servir. Así la base se compacta, el dulce de leche se afirma y la crema queda mejor asentada.
- No conviene desmoldarla cuando todavía está tibia, porque es una preparación delicada. Al no llevar harina, la estructura depende del chocolate, los huevos y el frío. Si la manipulás antes de tiempo, puede quebrarse o deformarse.
- Si querés una marquise más alta, usá un molde de 20 cm. Si preferís una torta más baja y rendidora, usá uno de 24 cm. En ambos casos, controlá el tiempo de cocción, porque cuanto más baja sea la preparación, menos tiempo va a necesitar.
- El cacao amargo intensifica el sabor y ayuda a reforzar el color oscuro de la base. Conviene tamizarlo antes de agregarlo para evitar grumos, especialmente porque la mezcla es espesa.
- Para una presentación más prolija, colocá la crema con manga pastelera formando picos o copos. Después sumá chocolate rallado por encima. Ese contraste entre la base oscura, el dulce de leche y la crema blanca hace que la torta se vea mucho más atractiva al cortarla.
Esta Torta Marquise de Chocolate queda intensa, cremosa y con una combinación clásica que nunca falla.
Es un postre ideal para servir en porciones chicas, porque tiene mucho sabor y una textura bien contundente.
Raza Italiana Cosas de la terra nostra