Torta Rogel casera
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Torta Rogel casera

La torta Rogel es un clásico de capas finas, crocantes y relleno abundante.

Queda alta, vistosa y con una cubierta de merengue dorado que la hace perfecta para una mesa dulce.

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Con paciencia para estirar los discos, se logra una torta bien casera y muy tentadora.

Ingredientes

Para las capas:

  • 500 gramos de harina común
  • 100 gramos de manteca blanda
  • 6 yemas
  • 1 huevo
  • 100 mililitros de agua
  • 1 cucharada de alcohol fino, coñac o vinagre blanco
  • 1 pizca de sal

Para el relleno:

  • 800 gramos a 1 kilo de dulce de leche repostero

Para el merengue:

  • 4 claras
  • 240 gramos de azúcar
  • 80 mililitros de agua

Preparación

  1. Colocá la harina en un bol grande junto con la pizca de sal. Hacé un hueco en el centro y agregá las yemas, el huevo, la manteca blanda, el agua y el alcohol fino, coñac o vinagre.
  2. Mezclá desde el centro hacia afuera hasta formar una masa. Al principio puede parecer seca, pero con unos minutos de trabajo se une bien. Amasá apenas hasta que quede lisa y pareja.
  3. Dividí la masa en 8 a 10 bollitos del mismo tamaño. Tapalos con un repasador limpio y dejalos descansar unos 20 minutos. Este reposo ayuda a que después se puedan estirar más fácil.
  4. Estirá cada bollito sobre la mesada apenas enharinada hasta formar discos bien finos. Cuanto más finos queden, más delicadas y crocantes van a ser las capas.
  5. Colocá cada disco sobre una placa limpia. Pinchalos con un tenedor para que no se inflen demasiado durante la cocción.
  6. Cociná en horno medio a fuerte, unos 180 a 200 grados, durante 6 a 8 minutos por disco, hasta que estén apenas dorados. No tienen que quedar oscuros, solo secos y crocantes.
  7. Dejá enfriar todas las capas antes de armar la torta. Si alguna se quiebra un poco, no pasa nada: se puede usar igual en el armado.
  8. Colocá el primer disco sobre una fuente y untalo con una capa generosa de dulce de leche repostero. Apoyá otro disco encima y repetí el procedimiento hasta terminar todas las capas.
  9. Presioná muy suavemente a medida que armás la torta, solo para que las capas se acomoden. No aplastes demasiado, porque los discos pueden romperse.
  10. Para el merengue, colocá el azúcar y el agua en una ollita. Cociná hasta formar un almíbar espeso. Mientras tanto, batí las claras hasta que empiecen a espumar.
  11. Cuando el almíbar esté listo, agregalo en forma de hilo sobre las claras mientras seguís batiendo. Continuá batiendo hasta obtener un merengue firme, brillante y sostenido.
  12. Cubrí la parte superior de la torta con el merengue, formando picos con una cuchara o espátula. Si querés ese acabado dorado, podés quemarlo apenas con soplete de cocina.

Tips y consejos:

  • El secreto de un buen Rogel está en estirar las capas lo más finas posible. Aunque parezcan demasiado delgadas, en el horno toman cuerpo y quedan crocantes.
  • Usá dulce de leche repostero porque sostiene mejor la estructura y no se escurre tanto entre las capas.
  • Las tapas se pueden preparar con anticipación y guardar bien secas en un recipiente cerrado hasta el momento de armar.
  • Si querés una torta más alta, hacé discos un poco más chicos y sumá más capas.
  • El merengue debe quedar firme para que mantenga los picos y luzca bien en la superficie.
  • Después de armarla, dejala reposar unas horas. Así las capas se asientan, el relleno se integra mejor y el corte queda mucho más prolijo.

Servila en porciones finas, porque es una torta intensa, dulce y muy rendidora.

Con sus capas crocantes, relleno generoso y merengue dorado, queda como un postre clásico de pastelería casera.

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