Las croquetas de arroz son una de esas recetas ideales para aprovechar las sobras y transformarlas en un plato delicioso.
Crujientes por fuera y suaves por dentro, se convierten en una opción económica y rendidora, perfecta para acompañar cualquier comida o disfrutar como picada.

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Ingredientes
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2 tazas de arroz cocido (frío, preferentemente del día anterior)
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2 cucharadas de manteca
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3 cucharadas de queso rallado
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2 cucharadas de harina
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1 huevo
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1 pizca de sal
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Pimienta a gusto
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Pan rallado, cantidad necesaria
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2 huevos batidos (para rebozar)
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Aceite para freír
Preparación
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En un bowl grande, colocar el arroz cocido y aplastarlo ligeramente con un tenedor para que quede más compacto.
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Agregar la manteca derretida, el queso rallado, la harina, un huevo, sal y pimienta. Mezclar todo hasta obtener una preparación firme que se pueda moldear con las manos.
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Tomar pequeñas porciones de la mezcla y darles forma ovalada o alargada, del tamaño de un bocado.
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Pasar cada croqueta por pan rallado, luego por huevo batido y nuevamente por pan rallado, asegurando un rebozado uniforme.
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Colocar las croquetas rebozadas en una bandeja y dejarlas reposar en la heladera 15 minutos para que se afirmen.
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Calentar abundante aceite en una sartén profunda.
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Freír las croquetas en tandas hasta que estén doradas y crocantes por fuera.
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Retirarlas y colocarlas sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.
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Servir calientes, solas o acompañadas con una salsa de tu preferencia.
Consejos:
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Si la mezcla queda demasiado blanda, agregá un poco más de harina o pan rallado hasta que sea fácil de moldear.
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Para un sabor extra, podés sumar perejil picado o un diente de ajo rallado a la preparación.
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Usá arroz bien frío, ya que se compacta mejor y evita que las croquetas se desarmen.
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Si preferís una opción más liviana, podés cocinarlas al horno rociadas con un poco de aceite en spray hasta que estén doradas.
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Para variar, reemplazá el queso rallado por queso mozzarella en cubitos y colocalo en el centro de cada croqueta.
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No frías demasiadas a la vez, ya que el aceite pierde temperatura y las croquetas pueden absorber más grasa.
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Podés congelarlas antes de freír: solo necesitás guardarlas en una bandeja y luego pasarlas a una bolsa hermética.
Estas croquetas de arroz caseras son la mejor manera de aprovechar ingredientes simples y lograr un resultado crocante, sabroso y muy tentador.
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