Este helado combina una base cremosa de vainilla con muchos trozos de galletas de chocolate que le dan ese sabor inconfundible.
La mezcla queda suave, con pedacitos crujientes y un contraste irresistible entre lo dulce y lo intenso del cacao.

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Servido en copas con más galletas y un toque de crema, es uno de esos postres que siempre desaparecen primero.
Ingredientes
Para el helado
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500 ml de crema de leche bien fría
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400 g de leche condensada
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1 cdita de esencia de vainilla
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12 a 15 galletas tipo Oreo
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1 pizca de sal
Para servir
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4 a 6 galletas Oreo extra
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Salsa de chocolate
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Crema batida (opcional)
Preparación
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Colocá la crema de leche bien fría en un bowl grande y batí con batidora eléctrica hasta que empiece a espesar y tome una textura cremosa, pero sin llegar a punto firme.
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Agregá la leche condensada y la esencia de vainilla. Mezclá suavemente con movimientos envolventes hasta que quede una crema homogénea y aireada.
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Triturá las galletas Oreo de manera irregular. La idea es que haya trozos grandes y otros más pequeños para que el helado tenga distintas texturas.
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Incorporá la mayoría de las galletas trituradas a la mezcla, reservando un poco para el final. Mezclá con espátula para que queden bien distribuidas.
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Volcá la mezcla en un recipiente apto para freezer. Espolvoreá por encima las galletas restantes y mezclá apenas para que queden también en la superficie.
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Cubrí el recipiente y llevá al freezer durante al menos 6 horas, o preferiblemente toda la noche, hasta que el helado esté bien firme.
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Para servir, dejá el helado a temperatura ambiente unos minutos para que se ablande ligeramente y sea más fácil de formar las bochas.
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Colocá varias bochas en copas o vasos altos, agregá más trozos de galleta, un poco de salsa de chocolate y, si querés, crema batida por encima.
Tips y consejos:
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Para que el helado quede más cremoso, asegurate de que la crema esté bien fría antes de batirla.
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No tritures las galletas demasiado finas: los trozos grandes hacen que cada cucharada tenga más textura.
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Si querés un sabor más intenso a chocolate, podés agregar algunas cucharadas de cacao amargo a la mezcla.
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Guardá el helado en un recipiente bien cerrado para evitar que tome olor del freezer.
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Si te gusta más cargado de galletas, simplemente agregá algunas más al final antes de congelar.
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Servirlo en copas con más galletas enteras hace que el postre se vea mucho más tentador.
Este helado casero queda cremoso, lleno de pedacitos de galleta y con un sabor que recuerda al de las mejores heladerías.
Una vez que lo probás, es difícil volver al helado comprado.
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