Este budín de pistacho y frutos secos queda húmedo, bien cargado y con una miga llena de sabor.
La mezcla de pistachos, almendras y frutas secas le da una textura muy rica en cada corte.

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Es ideal para servir en rodajas gruesas, con una cobertura de pistachos picados que lo hace más vistoso.
Ingredientes
- 200 g de harina 0000
- 120 g de azúcar
- 100 g de manteca pomada
- 2 huevos
- 120 ml de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- ½ cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1 pizca de sal
- 80 g de pistachos pelados y picados
- 70 g de almendras o nueces picadas
- 100 g de pasas de uva, dátiles picados o ciruelas secas picadas
- 1 cucharada de harina extra para mezclar con los frutos secos
Para la cobertura:
- 40 g de pistachos picados
- 1 cucharada de miel o mermelada suave, opcional
Preparación
- Precalentá el horno a 170 °C. Enmantecá y enhariná una budinera, o forrala con papel manteca para que después sea más fácil desmoldar el budín sin romperlo.
- En un bol mezclá los pistachos, las almendras o nueces y las frutas secas picadas con una cucharada de harina. Este paso ayuda a que no se vayan todos al fondo durante la cocción.
- En otro recipiente batí la manteca pomada con el azúcar hasta obtener una mezcla más clara y cremosa. No hace falta batir demasiado, pero sí integrar bien para que el budín quede más suave.
- Agregá los huevos de a uno, batiendo después de cada incorporación. Sumá la esencia de vainilla y mezclá nuevamente.
- Tamizá la harina con el polvo de hornear, el bicarbonato y la pizca de sal. Incorporá los secos a la preparación alternando con la leche, mezclando con espátula o batidor de mano. No batas de más; solo integrá hasta que no queden partes secas.
- Agregá los pistachos, las almendras o nueces y las frutas secas enharinadas. Mezclá suavemente para repartir todo de manera pareja en la masa.
- Volcá la preparación en la budinera y emparejá la superficie. Espolvoreá por encima los pistachos picados de la cobertura, presionando apenas para que se adhieran a la masa.
- Llevá al horno durante 45 a 55 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y al pinchar el centro con un palillo salga limpio o con apenas algunas migas húmedas.
- Retirá del horno y dejá reposar el budín dentro del molde unos 10 o 15 minutos. Después desmoldalo con cuidado y pasalo a una rejilla para que termine de enfriarse.
- Si querés que la cobertura quede más vistosa, pincelá apenas la superficie con miel tibia o mermelada suave y agregá un poco más de pistacho picado por encima.
Tips y consejos:
- Para que el budín quede húmedo y no seco, es importante no pasarse con el horneado. Apenas el palillo salga limpio o con migas suaves, ya está listo. Si esperás a que salga completamente seco, el budín puede perder humedad y quedar más compacto. También conviene usar horno medio-bajo, porque si el calor es muy fuerte se dora rápido por fuera y queda crudo en el centro.
- La manteca debe estar pomada, no derretida. Esto significa que tiene que estar blanda, cremosa y fácil de batir, pero sin estar líquida. Si usás manteca derretida, la textura cambia y el budín puede quedar más pesado. Para lograr el punto justo, sacala de la heladera un rato antes de empezar.
- Enharinar los frutos secos y las frutas secas ayuda mucho a que queden repartidos por toda la miga. Como son ingredientes pesados, si se agregan directamente pueden hundirse durante el horneado. Con una capa fina de harina, se adhieren mejor a la masa y el corte queda más parejo, como en la imagen.
- Los pistachos conviene picarlos de forma irregular. No los muelas demasiado, porque perderían presencia y color. Lo ideal es que haya algunos pedacitos chicos para saborizar la miga y otros más grandes para que se noten al cortar. Para la cobertura, dejá algunos trozos más vistosos, así el budín queda más atractivo.
- Las frutas secas oscuras pueden ser pasas, dátiles, ciruelas secas o una mezcla de varias. Si están muy duras, podés hidratarlas 10 minutos en agua tibia, té o jugo de naranja, y después escurrirlas muy bien antes de sumarlas a la masa. Esto ayuda a que queden más tiernas y no absorban humedad del budín.
- No mezcles de más después de agregar la harina. Una vez que los secos entran en contacto con los líquidos, conviene integrar lo justo. Si batís demasiado, la miga puede quedar más apelmazada y menos tierna. La textura ideal es una masa espesa, con cuerpo, pero no dura.
- La leche se puede reemplazar por yogur natural si querés un budín todavía más húmedo. En ese caso, usá la misma cantidad aproximada y mezclá suavemente. El yogur aporta acidez y ayuda a que la miga quede más tierna, sobre todo si también usás bicarbonato.
- Si querés un sabor más intenso, podés tostar apenas las almendras o nueces antes de agregarlas. Hacelo en sartén seca o en horno bajo por pocos minutos, solo hasta que larguen aroma. Con los pistachos hay que tener más cuidado, porque si se tuestan demasiado pueden perder parte de su color verde.
- Para que la cobertura no se queme, controlá el budín durante los últimos 15 minutos. Si ves que los pistachos de arriba se doran demasiado pero el centro todavía no está listo, cubrí la budinera con un pedazo de papel aluminio sin ajustarlo demasiado. Así el budín termina de cocinarse sin que la superficie se pase.
- El reposo mejora mucho el corte. Aunque se pueda comer tibio, este budín queda más prolijo si se enfría por completo antes de cortarlo. La miga se asienta, las frutas secas se integran mejor y las rodajas salen más firmes. Para una presentación como la de la imagen, cortá una rodaja gruesa y acomodala delante del budín entero.
- Se conserva bien durante 3 a 4 días en un recipiente hermético o envuelto en film. Si hace mucho calor, conviene guardarlo en la heladera y sacarlo un rato antes de servir para que recupere mejor textura. También se puede freezar en porciones, bien envuelto, y descongelar a temperatura ambiente.
- Para una versión más perfumada, podés agregar ralladura de naranja o de limón a la masa. Combina muy bien con pistachos y frutos secos, y ayuda a equilibrar el dulzor. No hace falta usar mucha cantidad: con una cucharadita alcanza para dar aroma sin tapar el sabor principal.
Servilo en rodajas gruesas, con la cobertura de pistachos bien visible y la miga cargada de frutos secos.
Es un budín ideal para acompañar café, té o mate, y también queda muy bien como opción dulce para una mesa especial.
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