Estos profiteroles combinan una masa liviana y aireada con un relleno suave de crema pastelera y una cobertura de caramelo brillante.
Recién armados quedan delicados por dentro, apenas crocantes por fuera y con un contraste de texturas que los hace especialmente tentadores.

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Ingredientes
Para los profiteroles
- 125 ml de agua
- 125 ml de leche
- 100 g de manteca
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de azúcar
- 150 g de harina 0000
- 4 huevos
Para la crema pastelera
- 500 ml de leche
- 4 yemas
- 100 g de azúcar
- 40 g de fécula de maíz
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para el caramelo
- 180 g de azúcar
- 60 ml de agua
Preparación
- Colocá en una cacerola el agua, la leche, la manteca, la sal y el azúcar. Llevá a fuego medio hasta que la manteca se derrita y la preparación comience a hervir.
- Bajá el fuego y agregá toda la harina de una sola vez.
- Mezclá enérgicamente con una cuchara de madera hasta que se forme una masa uniforme que se despegue de las paredes de la cacerola.
- Cociná durante 1 o 2 minutos más, revolviendo constantemente para eliminar parte de la humedad.
- Retirá del fuego y dejá entibiar durante unos minutos.
- Incorporá los huevos de a uno. Mezclá muy bien después de cada agregado y no sumes el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado.
- La masa debe quedar lisa, brillante y suficientemente firme como para mantener la forma.
- Pasala a una manga pastelera con pico liso y formá pequeñas porciones sobre una placa cubierta con papel manteca, dejando espacio entre ellas.
- Llevá a horno precalentado a 200 °C durante aproximadamente 15 minutos.
- Bajá la temperatura a 180 °C y continuá la cocción entre 15 y 20 minutos más, hasta que los profiteroles estén inflados y dorados.
- Apagá el horno y dejalos unos minutos con la puerta apenas abierta para que pierdan humedad gradualmente.
- Retiralos y dejalos enfriar completamente.
- Para preparar la crema, calentá la leche en una cacerola sin dejar que hierva.
- En otro recipiente, mezclá las yemas con el azúcar y la fécula de maíz hasta obtener una preparación homogénea.
- Agregá una pequeña cantidad de leche caliente y mezclá para templar las yemas.
- Incorporá el resto de la leche y llevá todo nuevamente a la cacerola.
- Cociná a fuego bajo, revolviendo constantemente, hasta que la crema espese.
- Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y mezclá.
- Pasá la crema a un recipiente, cubrila con film en contacto con la superficie y dejala enfriar completamente.
- Una vez fríos los profiteroles, cortalos por la mitad o haceles una pequeña abertura en la base.
- Colocá la crema pastelera en una manga y rellená cada profiterol generosamente.
- Para el caramelo, colocá el azúcar y el agua en una cacerola pequeña.
- Llevá a fuego medio sin revolver hasta que tome un color dorado intenso.
- Retirá del fuego apenas alcance el tono deseado, ya que continúa cocinándose con el calor residual.
- Distribuí el caramelo sobre los profiteroles y dejá que caiga naturalmente por los costados.
Tips y consejos
- No abras el horno durante la primera parte de la cocción, porque los profiteroles pueden bajar.
- Los huevos deben incorporarse de a uno para controlar correctamente la textura de la masa.
- Si el último huevo es muy grande, agregalo de a poco para evitar que la mezcla quede demasiado líquida.
- Dejá enfriar completamente los profiteroles antes de rellenarlos.
- La crema pastelera también debe estar fría para mantener una buena consistencia.
- Prepará el caramelo al final, porque comienza a endurecerse rápidamente cuando pierde temperatura.
- Si querés que el caramelo quede más fino, distribuilo inmediatamente después de retirarlo del fuego.
- Los profiteroles pueden hornearse con anticipación y rellenarse poco antes de servir.
- Una vez rellenos, conviene conservarlos en la heladera.
- Para disfrutar mejor el contraste de texturas, agregá el caramelo cerca del momento de servir.
El resultado son profiteroles livianos, con una cavidad interior amplia y una crema suave que se aprecia especialmente al partirlos.
El caramelo aporta una terminación brillante y un toque crocante que completa el postre.
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