Esta torta tiene una textura muy liviana, húmeda y aireada, con abundantes láminas de manzana distribuidas en su interior.
El yogur aporta suavidad y un sabor delicado, mientras que la fruta se vuelve tierna durante la cocción y mantiene la preparación fresca sin dejarla excesivamente dulce.

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Ingredientes
- 4 manzanas medianas
- 4 huevos
- 180 g de yogur natural
- 120 g de azúcar
- 90 g de harina 0000
- 30 g de fécula de maíz
- 40 g de manteca derretida
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Ralladura fina de 1 limón
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 pizca de sal
- ½ cucharadita de canela, opcional
- Azúcar impalpable para terminar
Preparación
- Precalentá el horno a 170 °C. Enmantecá un molde desmontable de aproximadamente 22 centímetros de diámetro y cubrí la base con papel manteca.
- Pelá tres manzanas, retirales el centro y cortalas en láminas finas. Colocalas en un recipiente y agregá el jugo de limón para evitar que se oscurezcan.
- Reservá la manzana restante para decorar la superficie. Podés dejarle la cáscara para conseguir un acabado más atractivo y cortarla en gajos delgados.
- Separá las claras de las yemas. Procurá que no caiga nada de yema dentro de las claras, porque eso podría impedir que después alcancen suficiente volumen.
- Colocá las yemas en un bowl junto con el azúcar. Batí durante unos minutos, hasta que la preparación se vea más clara y cremosa.
- Agregá el yogur natural, la manteca derretida y apenas tibia, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Mezclá hasta integrar.
- Tamizá la harina junto con la fécula de maíz, el polvo de hornear y la canela. Incorporá los ingredientes secos en dos veces, mezclando con una espátula hasta conseguir una preparación uniforme.
- Agregá las láminas de manzana y mezclá suavemente para distribuirlas sin romperlas. La proporción de fruta será abundante, pero se acomodará durante la cocción.
- En otro recipiente limpio y seco, batí las claras con la pizca de sal hasta alcanzar un punto firme. Deben formar picos estables, pero conservar una apariencia suave.
- Incorporá un tercio de las claras batidas a la preparación de yogur y manzana. Mezclá con suavidad para aligerar la consistencia.
- Sumá el resto de las claras en dos veces, realizando movimientos envolventes desde el fondo hacia arriba. No batas ni mezcles enérgicamente, porque se perdería el aire que da la textura soufflé.
- Volcá la preparación dentro del molde y acomodala con la espátula. Distribuí los gajos de manzana reservados sobre la superficie, sin hundirlos por completo.
- Llevá la torta al horno y cocinala durante aproximadamente 50 a 60 minutos. Evitá abrir la puerta durante los primeros 40 minutos para que no pierda volumen.
- La superficie debe quedar dorada y el centro apenas firme. Al introducir un palillo en una zona con poca fruta, puede salir con algunas migas húmedas, pero no con preparación cruda.
- Apagá el horno, entreabrí la puerta y dejá la torta adentro durante 10 minutos. El cambio gradual de temperatura ayuda a que no baje bruscamente.
- Retirala y dejala reposar dentro del molde durante otros 20 minutos. Después, pasá un cuchillo fino por los bordes y desmoldala con cuidado.
- Esperá a que se enfríe antes de espolvorear con azúcar impalpable. Para obtener porciones más firmes, podés llevarla a la heladera durante una hora antes de servir.
Tips y consejos
- Elegí manzanas firmes para que conserven parte de su forma y no se conviertan completamente en puré.
- Cortá las láminas finas y de un grosor parecido para que se cocinen de manera uniforme.
- El yogur natural debe ser espeso y sin exceso de líquido. Si está muy aguado, escurrilo unos minutos.
- La fécula de maíz ayuda a conseguir un interior delicado y menos pesado.
- Integrá las claras con paciencia; son las responsables de la textura liviana y aireada.
- No prolongues demasiado la cocción, ya que la torta debe conservar humedad en el centro.
- Es normal que pierda un poco de altura al enfriarse. No debería hundirse por completo, pero sí asentarse suavemente.
- Para sumar textura, podés distribuir algunas almendras fileteadas sobre las manzanas antes de hornear.
- Se conserva hasta 3 días en la heladera, bien cubierta para evitar que se reseque.
Una vez fría, la miga queda delicada y ligeramente cremosa, con capas de manzana tierna en cada porción.
Puede servirse sola, apenas espolvoreada con azúcar impalpable, porque su textura húmeda no necesita rellenos ni salsas adicionales.
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