Una preparación clásica, delicada y con ese toque casero que los hace irresistibles.
La textura liviana y el relleno generoso logran un equilibrio perfecto en cada bocado.

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Ideales para una merienda especial o para tener siempre algo rico listo.
Ingredientes
- 300 g de maicena
- 150 g de harina
- 200 g de manteca
- 100 a 150 g de azúcar
- 2 yemas
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Dulce de leche (cantidad necesaria)
- Coco rallado (cantidad necesaria)
Preparación
- En un bowl grande, colocá la manteca a temperatura ambiente junto con el azúcar. Batí hasta obtener una crema suave, pálida y bien integrada, sin grumos.
- Agregá las yemas de a una, mezclando bien después de cada incorporación. Sumá la esencia de vainilla y continuá mezclando hasta lograr una preparación homogénea.
- En otro recipiente, tamizá la maicena, la harina y el polvo de hornear. Este paso ayuda a lograr una masa más liviana y sin grumos.
- Incorporá los ingredientes secos de a poco a la mezcla anterior, integrando con movimientos suaves. Formá una masa tierna, sin amasar de más para no endurecerla.
- Estirá la masa sobre una superficie apenas enharinada hasta lograr un grosor de aproximadamente medio centímetro. Cortá tapas del tamaño que prefieras.
- Colocá las tapas en una placa y llevá a un horno moderado hasta que estén cocidas pero sin dorarse demasiado. Deben quedar claras y suaves.
- Dejá enfriar completamente antes de armarlos. Colocá una buena cantidad de dulce de leche en una tapa y cubrí con otra, presionando suavemente.
- Finalmente, pasá los bordes por coco rallado, asegurándote de cubrir bien el dulce de leche para lograr ese acabado clásico y bien tentador.
Tips y consejos:
- Usá manteca bien blanda para lograr una crema más aireada desde el inicio.
- No trabajes demasiado la masa: cuanto menos la manipules, más suaves van a quedar.
- Si la masa está muy blanda, podés llevarla unos minutos a la heladera antes de estirar.
- El grosor es clave: si los hacés muy finos, se secan; si son más gruesos, quedan más tiernos.
- Elegí un dulce de leche firme para que no se desborde al armarlos.
- El coco rallado fino se adhiere mejor y da un acabado más prolijo.
Un clásico que siempre funciona y que, bien hecho, tiene ese sabor casero que no se olvida.
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