Crujientes por fuera, suaves por dentro y con un sabor que se deshace en la boca, estas galletas de manteca son una receta clásica que nunca falla.
Con pocos ingredientes y un proceso simple, vas a lograr un dulce casero que sorprende por su textura y delicadeza.

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Ingredientes
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200 g de harina de todo uso
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100 g de manteca fría
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2 huevos (separar claras y yemas)
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50 ml de agua fría
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130 g de azúcar
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2 pizcas de sal
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1 cucharadita de jugo de limón
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Esencia de vainilla al gusto
Preparación
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Separar las claras de las yemas. Colocar las claras en un bol con el azúcar, una pizca de sal y el jugo de limón. Llevar a baño maría a fuego suave hasta que el azúcar se disuelva completamente, sin dejar que las claras hiervan. Retirar y batir hasta obtener un merengue firme y brillante. Agregar unas gotas de esencia de vainilla e integrar. Reservar.
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En otro bol, mezclar la harina con una pizca de sal y añadir la manteca fría cortada en cubitos. Desmenuzar con los dedos hasta formar una mezcla arenosa.
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Incorporar las yemas y el agua fría. Unir con las manos hasta obtener una masa uniforme, sin amasar en exceso.
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Dividir la masa en 12 a 14 porciones iguales y formar bolitas. Luego aplastar cada una y estirarlas con un rodillo hasta obtener discos finos.
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Colocar una cucharadita del merengue en el centro de cada disco y doblar la masa sellando bien los bordes. Podés darles forma de almohadita o doblar las puntas para que queden más decorativas.
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Disponer las galletas en una bandeja de horno con papel manteca y hornear a 200 °C durante 15 minutos, o hasta que estén doradas.
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Dejar enfriar sobre una rejilla y espolvorear con azúcar impalpable para darles un acabado perfecto.
Consejos:
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Asegurate de que la manteca esté bien fría para lograr una masa quebradiza y ligera.
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Si querés más sabor, podés aromatizar la masa con ralladura de limón o naranja.
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El merengue debe quedar firme, ya que será el relleno que le da volumen a las galletas.
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Guardalas en un recipiente hermético para que se mantengan crujientes por varios días.
Unas galletas únicas, con aspecto delicado y un sabor irresistible, ideales para acompañar el café o sorprender a tu familia con un toque de repostería casera.
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