Esta rosca dulce queda tierna, dorada y con una cubierta generosa de crema pastelera y almendras.
Es ideal para desayuno, merienda o mesa dulce, porque combina una masa esponjosa con una terminación cremosa y bien casera.

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Ingredientes
Para la masa:
- 500 gr de harina 0000
- 80 gr de azúcar
- 10 gr de levadura seca o 25 gr de levadura fresca
- 2 huevos
- 180 ml de leche tibia
- 80 gr de manteca blanda
- 1 cdita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón o 1 naranja
- 1 pizca de sal
Para la crema pastelera:
- 500 ml de leche
- 4 yemas
- 120 gr de azúcar
- 45 gr de almidón de maíz
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 30 gr de manteca
Para terminar:
- 1 huevo batido para pincelar
- 80 gr de almendras fileteadas
- Azúcar impalpable, opcional
Preparación
- Para la crema pastelera, calentá la leche en una cacerola hasta que esté bien caliente, sin dejar que hierva fuerte.
- En un bol, mezclá las yemas con el azúcar y el almidón de maíz. Revolvé hasta lograr una preparación lisa, sin grumos secos.
- Agregá un poco de leche caliente sobre la mezcla de yemas y revolvé enseguida. Después volcá todo nuevamente en la cacerola.
- Cociná a fuego bajo, mezclando siempre, hasta que la crema espese. Retirá del fuego, sumá la esencia de vainilla y la manteca, y mezclá hasta integrar.
- Pasá la crema a un recipiente, cubrila con film en contacto y dejala enfriar por completo. Una vez fría, podés batirla apenas para que quede más suave antes de usarla.
- Para la masa, colocá en un bol la harina, el azúcar, la levadura y la sal. Mezclá y hacé un hueco en el centro.
- Agregá los huevos, la leche tibia, la esencia de vainilla y la ralladura. Empezá a unir hasta formar una masa.
- Sumá la manteca blanda de a poco y amasá hasta que se integre por completo. Al principio la masa puede sentirse pegajosa, pero con el amasado se vuelve más lisa y elástica.
- Tapá el bol y dejá descansar la masa en un lugar templado hasta que duplique su tamaño. Puede tardar entre 1 y 2 horas, según la temperatura del ambiente.
- Pasá la masa a la mesada apenas enharinada, desgasificá suavemente y formá un rollo largo. Uní los extremos para darle forma de rosca.
- Colocá la rosca sobre una placa con papel manteca. Si querés que mantenga bien el agujero central, podés poner en el medio un aro metálico o una lata limpia apta para horno, apenas aceitada por fuera.
- Tapá y dejá levar nuevamente durante 30 a 40 minutos, hasta que se vea más inflada.
- Pincelá la masa con huevo batido. Colocá la crema pastelera fría en una manga y distribuíla sobre la rosca en líneas parejas o copos continuos.
- Agregá las almendras fileteadas por encima, especialmente sobre la zona de la crema y la superficie visible de la masa.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 25 a 35 minutos, o hasta que la rosca esté dorada y cocida por dentro.
- Retirá del horno y dejá enfriar sobre una rejilla. Antes de servir, podés espolvorear apenas con azúcar impalpable.
Tips y consejos
- La leche debe estar tibia, no caliente. Si está demasiado caliente, puede afectar la levadura y la masa no va a crecer bien.
- La manteca se agrega blanda, no derretida. Así se integra mejor y ayuda a que la miga quede tierna.
- No agregues harina de más durante el amasado. Es normal que la masa sea algo pegajosa al principio; si sumás demasiada harina, la rosca puede quedar seca.
- La crema pastelera tiene que estar fría antes de ponerla sobre la rosca. Si está tibia, puede aflojarse demasiado y perder forma durante el horneado.
- Para que la crema quede prolija, conviene usar manga. Si no tenés, podés colocarla con cuchara, pero sin cargar demasiado en un solo punto.
- Las almendras fileteadas se doran rápido. Si tu horno calienta mucho arriba, controlá la cocción para que no se quemen.
- El segundo levado es importante para que la rosca no quede compacta. Si la llevás al horno apenas formada, puede salir baja y pesada.
- Si querés una terminación más húmeda, podés pincelar la rosca apenas salida del horno con almíbar liviano. No hace falta mucha cantidad.
- Para conservarla, guardala tapada a temperatura ambiente si la vas a consumir en el día. Si hace calor o la preparás con anticipación, conviene llevarla a la heladera por la crema.
- Se puede servir sola, con café, mate o té. También queda muy bien como parte de una mesa dulce casera.
Queda una rosca esponjosa, dorada y con una cubierta cremosa que la hace mucho más especial.
Con buen levado y una crema firme, sale prolija, rica y perfecta para compartir.
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