Este mousse de queso crema con salsa de frutilla queda suave, fresco y bien cremoso, ideal para servir en vasos o copas individuales.
La base blanca tiene una textura liviana y la salsa de frutilla aporta color, acidez y un sabor frutal que combina muy bien.

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Ingredientes
Para el mousse:
- 300 gr de queso crema
- 250 ml de crema de leche fría
- 100 gr de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 7 gr de gelatina sin sabor
- 4 cdas de agua fría
Para la salsa de frutilla:
- 300 gr de frutillas
- 80 gr de azúcar
- 1 cda de jugo de limón
- 2 cdas de agua
Para terminar:
- Frutillas frescas cortadas, cantidad necesaria
Preparación
- Lavá las frutillas, retirales el cabito y cortalas en trozos. Reservá algunas para decorar al final.
- Colocá las frutillas en una sartén o cacerolita junto con el azúcar, el jugo de limón y el agua. Cociná a fuego medio durante 8 a 10 minutos, mezclando cada tanto, hasta que larguen jugo y se forme una salsa.
- Pisá apenas algunas frutillas con una cuchara para que la salsa tenga cuerpo, pero sin hacerla completamente líquida. Retirá del fuego y dejá enfriar por completo.
- Hidratá la gelatina sin sabor con las 4 cdas de agua fría. Dejala reposar unos minutos hasta que absorba el líquido.
- Calentá la gelatina hidratada unos segundos a baño María o en microondas, solo hasta que se disuelva. No debe hervir.
- En un bol, mezclá el queso crema con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta que quede una crema lisa.
- Agregá la gelatina disuelta al queso crema y mezclá enseguida para integrarla bien.
- Batí la crema de leche fría hasta que tome cuerpo. No hace falta que quede demasiado firme, solo cremosa y sostenida.
- Incorporá la crema batida a la mezcla de queso crema con movimientos suaves, para que el mousse quede aireado.
- Repartí el mousse en vasos, copas o compoteras transparentes, dejando espacio arriba para la salsa de frutilla.
- Llevá a la heladera durante al menos 3 horas, hasta que el mousse tome cuerpo y quede bien frío.
- Antes de servir, agregá la salsa de frutilla fría por encima y terminá con frutillas frescas cortadas.
Tips y consejos
- Usá queso crema entero para que el mousse quede más firme y con mejor sabor. Las versiones muy livianas pueden dejar una textura más floja.
- La crema de leche tiene que estar bien fría antes de batir. Si está tibia, tarda más en tomar cuerpo y puede quedar menos aireada.
- No batas la crema de más. Si se pasa de punto, puede cortarse o quedar granulada. Para este postre conviene que esté firme, pero suave.
- La gelatina debe estar disuelta, pero no caliente. Si la agregás hirviendo, puede afectar la textura del mousse.
- La salsa de frutilla tiene que estar fría antes de ponerla sobre el mousse. Si está tibia, puede aflojar la crema y mezclarse demasiado.
- Si querés una salsa más lisa, podés procesarla o pasarla por un colador. Si preferís que se noten los pedacitos de fruta, dejala más rústica.
- El jugo de limón ayuda a equilibrar el dulzor y realza el sabor de la frutilla. No hace falta poner mucho.
- Conviene preparar el mousse con varias horas de anticipación. Con buen frío, queda más firme y se sirve mucho mejor.
- Se puede hacer en una fuente grande, pero en vasos individuales queda más prolijo y es más fácil de servir.
- Si querés una versión con base, podés poner una capa fina de galletitas molidas antes de agregar el mousse.
- Se conserva en heladera durante 2 días, bien tapado. No conviene freezarlo, porque puede perder textura al descongelarse.
Queda un postre fresco, cremoso y muy fácil de servir.
La combinación de queso crema y frutilla funciona muy bien para una mesa dulce simple, fría y bien casera.
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