Estas croquetas son ideales para una cena informal, una picada o una entrada casera.
Quedan doradas y crocantes por fuera, con un relleno suave, cremoso y lleno de sabor.

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Ingredientes
Para el relleno:
- 300 gr de pollo cocido y desmenuzado
- 40 gr de manteca
- 40 gr de harina
- 400 ml de leche
- 1 cebolla chica
- 2 cdas de perejil picado
- 1 cdita de nuez moscada
- Sal y pimienta a gusto
Para el rebozado:
- 2 huevos
- 200 gr de pan rallado
- 100 gr de harina
- Aceite para freír
Preparación
- Picar la cebolla bien pequeña y cocinarla en una sartén con la manteca hasta que quede transparente.
- Agregar la harina y mezclar durante 1 minuto para cocinarla y evitar que quede gusto crudo.
- Incorporar la leche de a poco, sin dejar de revolver, hasta obtener una salsa blanca espesa y sin grumos.
- Añadir el pollo desmenuzado, el perejil, la nuez moscada, la sal y la pimienta. Mezclar bien y cocinar durante 2 minutos más.
- Pasar la preparación a una fuente, cubrirla y llevarla a la heladera durante al menos 2 horas, hasta que esté bien firme.
- Tomar pequeñas porciones y formar croquetas ovaladas con las manos.
- Pasarlas primero por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado.
- Calentar abundante aceite a fuego medio y freír las croquetas en tandas hasta que estén doradas y crocantes.
- Retirarlas y colocarlas sobre papel absorbente antes de servir.
Tips y consejos
- La salsa blanca debe quedar bien espesa, porque una preparación demasiado líquida hará que las croquetas pierdan la forma o se abran durante la cocción.
- Es importante dejar enfriar muy bien el relleno antes de armarlas. Si todavía está tibio, va a resultar más difícil trabajar la mezcla.
- Para lograr una capa más crocante y resistente, se puede repetir el paso por huevo y pan rallado antes de freírlas.
- El aceite debe estar caliente, pero sin llegar a humear. Si está frío, las croquetas absorben demasiado aceite; si está demasiado fuerte, se doran por fuera y quedan frías en el centro.
- Conviene freírlas en tandas pequeñas para evitar que baje la temperatura del aceite y para que se cocinen de manera pareja.
- También se pueden hacer al horno a 200 °C, rociadas con un poco de aceite y girándolas a mitad de cocción para que se doren de ambos lados.
Servidas bien calientes, quedan crocantes por fuera y cremosas por dentro, perfectas para acompañar con una salsa suave o una ensalada fresca.
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