Malfatti de espinaca y ricota con salsa de tomate gratinados
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Malfatti de espinaca y ricota con salsa de tomate gratinados

Estos malfatti combinan una masa suave de ricota y espinaca con una salsa de tomate casera y abundante queso gratinado.

Quedan tiernos por dentro, dorados en la superficie y con una textura delicada que se integra muy bien con la salsa. Es una preparación completa, sabrosa y diferente para servir como plato principal.

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Ingredientes

Para los malfatti

  • 500 g de ricota
  • 400 g de espinaca
  • 1 huevo
  • 80 g de queso rallado
  • 100 g de harina común, aproximadamente
  • 2 cucharadas de maicena
  • Sal, a gusto
  • Pimienta, a gusto
  • Nuez moscada, a gusto

Para la salsa de tomate

  • 700 g de tomate triturado
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 cucharadita de orégano
  • Sal, a gusto
  • Pimienta, a gusto
  • 1 cucharadita de azúcar, opcional
  • Hojas de albahaca, a gusto

Para gratinar

  • 250 g de mozzarella
  • 4 cucharadas de queso rallado
  • Perejil o albahaca picada, a gusto

Preparación

  1. Lavá muy bien la espinaca y cocinala durante unos minutos en una sartén amplia, sin agregar demasiada agua. Cuando esté tierna, retirala y dejala enfriar.
  2. Escurrila con fuerza para quitar la mayor cantidad posible de líquido. Picála finamente y reservá.
  3. Colocá la ricota en un bowl. Si tiene mucho suero, dejala previamente en un colador para que pierda el exceso de humedad.
  4. Agregá la espinaca, el huevo, el queso rallado, la maicena, sal, pimienta y nuez moscada. Mezclá hasta obtener una preparación uniforme.
  5. Incorporá la harina de a poco. La cantidad puede variar según la humedad de la ricota y de la espinaca. La mezcla debe quedar blanda, pero lo suficientemente firme como para formar porciones.
  6. Cubrí el bowl y dejá reposar la preparación durante 20 minutos en la heladera. Este descanso ayuda a que tome cuerpo y sea más fácil de manipular.
  7. Mientras tanto, prepará la salsa. Picá la cebolla y el ajo, y cocinalos en una cacerola con el aceite hasta que estén tiernos.
  8. Agregá el tomate triturado, el orégano, sal, pimienta y, si el tomate está muy ácido, una pequeña cantidad de azúcar.
  9. Cociná la salsa a fuego bajo durante unos 20 minutos, revolviendo de vez en cuando. Al final, incorporá algunas hojas de albahaca picadas.
  10. Llevá una olla grande con abundante agua y sal al fuego. El agua debe mantenerse con un hervor suave para evitar que los malfatti se rompan.
  11. Tomá porciones de la mezcla con dos cucharas y dales una forma ovalada e irregular. También podés formar piezas con las manos apenas enharinadas.
  12. Cocinalos en tandas pequeñas. Cuando suban a la superficie, dejalos entre uno y dos minutos más y retiralos cuidadosamente con una espumadera.
  13. Cubrí la base de una fuente para horno con parte de la salsa de tomate.
  14. Acomodá los malfatti sobre la salsa, dejando un pequeño espacio entre ellos.
  15. Cubrí con el resto de la salsa y distribuí por encima la mozzarella cortada en trozos o rallada.
  16. Terminá con el queso rallado y llevá a horno precalentado a 200 °C durante 15 a 20 minutos.
  17. Cuando el queso esté fundido y dorado en algunos sectores, retirá la fuente del horno y dejala reposar durante unos minutos.
  18. Terminá con perejil o albahaca fresca picada antes de servir.

Tips y consejos

  • Escurrí muy bien la espinaca y la ricota. El exceso de humedad obliga a incorporar más harina y puede hacer que los malfatti queden pesados.
  • Agregá la harina de manera gradual. La preparación debe poder mantener su forma, pero seguir siendo suave y algo pegajosa.
  • Antes de cocinar toda la tanda, probá con una sola pieza. Si se desarma en el agua, sumá una cucharada de harina o maicena a la mezcla.
  • No mantengas el agua con un hervor demasiado fuerte. El movimiento intenso puede golpear los malfatti y romperlos antes de que terminen de cocinarse.
  • Cocinalos en tandas para que tengan suficiente espacio dentro de la olla y la temperatura del agua no baje de golpe.
  • Utilizá una fuente amplia para acomodarlos en una sola capa. Así reciben salsa y queso de manera más pareja.
  • La salsa no debe quedar excesivamente líquida, porque durante el gratinado puede cubrir demasiado las piezas y dificultar que se distingan.
  • Dejá reposar la fuente unos minutos antes de servir. Esto permite que la salsa tome cuerpo y que los malfatti conserven mejor su forma.

La ricota aporta suavidad, la espinaca suma sabor y el gratinado termina de unir la preparación con la salsa de tomate.

Cada porción queda cremosa, tierna y con una superficie dorada muy tentadora.

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