Una opción práctica y rendidora para tener un pan casero, suave y versátil sin usar harina tradicional.
Su textura es esponjosa, con buena estructura para cortar en rodajas y acompañar tanto preparaciones dulces como saladas.

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Ideal para resolver el día a día con pocos ingredientes.
Ingredientes
- 2 tazas de arroz blanco crudo
- 2 tazas de agua (para licuar)
- 2 huevos
- 1/4 taza de aceite neutro
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharada de levadura seca
- 2 cucharadas de maicena
- Semillas de sésamo (opcional)
Preparación
- Colocá el arroz en un recipiente con abundante agua y dejalo en remojo durante al menos 4 horas, o preferentemente toda la noche, para que se ablande bien.
- Escurrí el arroz y llevalo a la licuadora junto con las 2 tazas de agua. Procesá varios minutos hasta obtener una mezcla completamente lisa, sin textura arenosa.
- Agregá los huevos, el aceite, el azúcar y la sal. Licuá nuevamente hasta integrar todos los ingredientes.
- Incorporá la levadura seca y la maicena. Mezclá unos segundos más, solo hasta que quede todo bien combinado.
- Volcá la preparación en un molde tipo budín previamente aceitado o forrado. La mezcla es líquida, similar a una masa batida.
- Si querés, espolvoreá semillas por arriba para sumar sabor y textura.
- Dejála reposar en un lugar tibio durante 40 a 60 minutos, hasta que aumente ligeramente su volumen.
- Llevá a horno precalentado a 180°C y cociná durante 45 a 50 minutos, hasta que la superficie esté dorada y firme.
- Retirá del horno y dejá enfriar antes de desmoldar y cortar, para que el pan termine de asentarse.
Tips y consejos:
- El tiempo de remojo influye directamente en la textura final: cuanto más hidratado esté el arroz, más suave quedará la miga.
- Procesar bien la mezcla es fundamental para evitar un resultado granulado; conviene licuar unos minutos extra si es necesario.
- La maicena ayuda a lograr un pan más liviano y aireado, mejorando notablemente la estructura.
- La levadura aporta volumen y una textura más panificada, ideal si se busca un resultado más esponjoso.
- Se pueden sumar semillas, queso rallado o hierbas secas para darle más sabor sin modificar la base.
- Para una versión más tierna, se puede reemplazar una parte del agua por leche.
- Una vez frío, se puede cortar en rodajas y freezar, separándolas para usar solo lo necesario.
- Para consumirlo al día siguiente, se recomienda tostarlo ligeramente para recuperar su mejor textura.
Este pan es una alternativa simple y rendidora que permite tener siempre algo casero listo, con buena textura y sabor, adaptándose fácilmente a distintas comidas del día.
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