La pasta de maní casera queda suave, untuosa y con un sabor intenso que se logra con muy pocos pasos.
Es una preparación rendidora, ideal para usar en tostadas, postres, licuados, galletitas o rellenos dulces.

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La clave está en procesar el maní con paciencia hasta que libere sus propios aceites y tome una textura cremosa.
Ingredientes
- 500 g de maní tostado sin sal
- 1 pizca de sal, opcional
- 1 cucharada de miel, azúcar impalpable o azúcar común, opcional
- 1 cucharada de aceite neutro, solo si hace falta
Preparación
- Colocá el maní tostado en una procesadora potente. Si el maní tiene piel, podés retirarla frotándolo con las manos o con un repasador limpio, aunque también se puede usar así si querés un sabor más intenso.
- Procesá durante 1 minuto. Al principio el maní se va a transformar en una especie de harina gruesa, seca y granulada. Es normal que parezca que no va a quedar cremoso.
- Detené la procesadora y bajá con una espátula todo lo que quede pegado en los bordes. Volvé a procesar durante otro minuto.
- Después de unos minutos, la mezcla va a empezar a formar una pasta más compacta. Seguí procesando en tandas cortas para no recalentar demasiado la máquina.
- Continuá hasta que el maní libere sus aceites naturales. Vas a notar que la textura cambia de seca a más húmeda, brillante y cremosa.
- Si querés una pasta bien natural, podés dejarla solo con maní. Si preferís realzar el sabor, agregá una pizca de sal y procesá unos segundos más.
- Para una versión apenas dulce, sumá una cucharada de miel, azúcar impalpable o azúcar común. Agregá poco, probá y ajustá según tu gusto.
- Si la pasta queda demasiado espesa y tu procesadora no logra dejarla cremosa, agregá una cucharada de aceite neutro. Hacelo solo si hace falta, porque el maní ya tiene aceite natural.
- Procesá hasta conseguir la textura deseada. Puede quedar completamente lisa o con pequeños pedacitos de maní, según cómo te guste.
- Pasá la pasta a un frasco limpio y seco. Cerralo bien y guardalo en un lugar fresco o en la heladera, especialmente si preparaste bastante cantidad.
Tips y consejos:
- El maní tostado funciona mejor que el maní crudo porque tiene más sabor y ayuda a lograr una pasta más aromática.
- No agregues líquido como agua o leche, porque puede arruinar la textura y hacer que dure menos tiempo.
- Si querés una pasta más intensa, tostá el maní unos minutos en una sartén seca o en horno bajo antes de procesarlo. Dejalo enfriar apenas antes de usarlo.
- La paciencia es lo más importante. Al principio parece que queda seco, pero después de varios minutos el maní empieza a soltar aceite y se vuelve cremoso.
- Si la procesadora se calienta, apagá unos minutos y seguí después. Es mejor hacerlo de a poco que forzar la máquina.
- Para una versión crocante, reservá un puñado de maní picado y agregalo al final, mezclando con una cuchara.
- Si al guardarla se separa un poco de aceite en la superficie, no está mal. Solo mezclá bien antes de usar.
- Queda muy bien con banana, tostadas, panqueques, avena, yogur, licuados, brownies, galletitas y rellenos de tortas.
- En heladera suele ponerse más firme. Si la querés más fácil de untar, dejala unos minutos a temperatura ambiente antes de usar.
- Usá siempre un frasco limpio y una cuchara seca para que se conserve mejor.
Esta pasta de maní casera queda cremosa, sabrosa y mucho más natural que muchas versiones comerciales.
Es una receta simple, económica y muy práctica para tener lista y usar en preparaciones dulces, desayunos, meriendas o postres caseros.
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