Pasta de maní casera cremosa
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Pasta de maní casera cremosa

La pasta de maní casera queda suave, untuosa y con un sabor intenso que se logra con muy pocos pasos.

Es una preparación rendidora, ideal para usar en tostadas, postres, licuados, galletitas o rellenos dulces.

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La clave está en procesar el maní con paciencia hasta que libere sus propios aceites y tome una textura cremosa.

Ingredientes

  • 500 g de maní tostado sin sal
  • 1 pizca de sal, opcional
  • 1 cucharada de miel, azúcar impalpable o azúcar común, opcional
  • 1 cucharada de aceite neutro, solo si hace falta

Preparación

  1. Colocá el maní tostado en una procesadora potente. Si el maní tiene piel, podés retirarla frotándolo con las manos o con un repasador limpio, aunque también se puede usar así si querés un sabor más intenso.
  2. Procesá durante 1 minuto. Al principio el maní se va a transformar en una especie de harina gruesa, seca y granulada. Es normal que parezca que no va a quedar cremoso.
  3. Detené la procesadora y bajá con una espátula todo lo que quede pegado en los bordes. Volvé a procesar durante otro minuto.
  4. Después de unos minutos, la mezcla va a empezar a formar una pasta más compacta. Seguí procesando en tandas cortas para no recalentar demasiado la máquina.
  5. Continuá hasta que el maní libere sus aceites naturales. Vas a notar que la textura cambia de seca a más húmeda, brillante y cremosa.
  6. Si querés una pasta bien natural, podés dejarla solo con maní. Si preferís realzar el sabor, agregá una pizca de sal y procesá unos segundos más.
  7. Para una versión apenas dulce, sumá una cucharada de miel, azúcar impalpable o azúcar común. Agregá poco, probá y ajustá según tu gusto.
  8. Si la pasta queda demasiado espesa y tu procesadora no logra dejarla cremosa, agregá una cucharada de aceite neutro. Hacelo solo si hace falta, porque el maní ya tiene aceite natural.
  9. Procesá hasta conseguir la textura deseada. Puede quedar completamente lisa o con pequeños pedacitos de maní, según cómo te guste.
  10. Pasá la pasta a un frasco limpio y seco. Cerralo bien y guardalo en un lugar fresco o en la heladera, especialmente si preparaste bastante cantidad.

Tips y consejos:

  • El maní tostado funciona mejor que el maní crudo porque tiene más sabor y ayuda a lograr una pasta más aromática.
  • No agregues líquido como agua o leche, porque puede arruinar la textura y hacer que dure menos tiempo.
  • Si querés una pasta más intensa, tostá el maní unos minutos en una sartén seca o en horno bajo antes de procesarlo. Dejalo enfriar apenas antes de usarlo.
  • La paciencia es lo más importante. Al principio parece que queda seco, pero después de varios minutos el maní empieza a soltar aceite y se vuelve cremoso.
  • Si la procesadora se calienta, apagá unos minutos y seguí después. Es mejor hacerlo de a poco que forzar la máquina.
  • Para una versión crocante, reservá un puñado de maní picado y agregalo al final, mezclando con una cuchara.
  • Si al guardarla se separa un poco de aceite en la superficie, no está mal. Solo mezclá bien antes de usar.
  • Queda muy bien con banana, tostadas, panqueques, avena, yogur, licuados, brownies, galletitas y rellenos de tortas.
  • En heladera suele ponerse más firme. Si la querés más fácil de untar, dejala unos minutos a temperatura ambiente antes de usar.
  • Usá siempre un frasco limpio y una cuchara seca para que se conserve mejor.

Esta pasta de maní casera queda cremosa, sabrosa y mucho más natural que muchas versiones comerciales.

Es una receta simple, económica y muy práctica para tener lista y usar en preparaciones dulces, desayunos, meriendas o postres caseros.

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