Esta receta combina pollo dorado, ajo y tomates secos en una salsa cremosa que se cocina en la misma cacerola.
El resultado es un plato abundante, con mucho sabor y una salsa ideal para acompañar con puré de papas, arroz o pan casero.

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Ingredientes
- 6 muslos de pollo con piel
- 150 gr de tomates secos
- 8 dientes de ajo
- 300 ml de crema de leche
- 200 ml de caldo de pollo
- 2 cdas de aceite
- 1 cda de manteca
- 1 cdita de pimentón
- 1 cdita de orégano
- 1 cdita de mostaza
- Sal al gusto
- Pimienta al gusto
- Perejil fresco picado
Preparación
- Si los tomates secos no vienen conservados en aceite, colocarlos en un recipiente con agua caliente durante 15 minutos. Escurrirlos bien y cortarlos en tiras. Si ya vienen hidratados, simplemente retirar el exceso de aceite.
- Secar los muslos de pollo con papel de cocina y condimentarlos de ambos lados con sal, pimienta y pimentón.
- Calentar una cacerola amplia con el aceite. Colocar el pollo con la piel hacia abajo y cocinar a fuego medio durante unos 6 minutos, sin moverlo demasiado, hasta que se forme una capa bien dorada.
- Dar vuelta las piezas y cocinar durante otros 4 minutos. Retirar el pollo de la cacerola y reservarlo en un plato. No es necesario que esté completamente cocido en este momento.
- En la misma cacerola, agregar la manteca y los dientes de ajo enteros o cortados por la mitad. Cocinarlos a fuego bajo durante 2 minutos, cuidando que no se quemen.
- Incorporar los tomates secos y el orégano. Revolver durante 1 minuto para que los ingredientes se mezclen con el fondo de cocción del pollo.
- Agregar el caldo y raspar suavemente la base de la cacerola con una cuchara de madera. Esos restos dorados aportan mucho sabor a la salsa.
- Añadir la crema de leche y la mostaza. Mezclar hasta obtener una salsa uniforme y dejar que comience a calentarse sin que llegue a hervir con fuerza.
- Volver a colocar los muslos dentro de la cacerola, con la piel hacia arriba. Cocinar a fuego bajo y con la cacerola parcialmente tapada durante 20 a 25 minutos.
- Destapar durante los últimos minutos para que la salsa reduzca y tome una consistencia más espesa. Probar y ajustar la cantidad de sal y pimienta.
- Terminar con perejil fresco picado y servir el pollo con abundante salsa, tomates secos y algunos dientes de ajo.
Tips y consejos
- Secar bien el pollo antes de colocarlo en la cacerola permite que la piel se dore mejor. Si tiene demasiada humedad, comenzará a hervirse en lugar de tomar color.
- Es importante apoyar primero la parte de la piel sobre la superficie caliente. No conviene mover las piezas durante los primeros minutos, porque podrían pegarse o perder la capa dorada.
- Si la cacerola es pequeña, dorar el pollo en dos tandas. Colocar demasiadas piezas juntas baja la temperatura y evita que se cocinen de manera pareja.
- El ajo debe cocinarse a fuego bajo. Si se quema, puede dejar un gusto amargo que se sentirá en toda la salsa.
- Los tomates secos suelen tener un sabor bastante concentrado. Si vienen conservados en aceite y están muy salados, conviene escurrirlos bien antes de usarlos.
- Para una salsa más suave, se puede reducir la cantidad de tomates secos. Para un sabor más marcado, se pueden agregar algunas cucharadas del aceite en el que estaban conservados.
- La crema no debe hervir de manera fuerte durante mucho tiempo, ya que podría separarse. La cocción debe mantenerse suave desde el momento en que se incorpora.
- Si la salsa queda demasiado espesa antes de que el pollo termine de cocinarse, agregar un poco más de caldo. Conviene hacerlo en pequeñas cantidades para no dejarla demasiado líquida.
- Si al finalizar está muy liviana, retirar las piezas de pollo y cocinar la salsa sola durante unos minutos. Cuando alcance la consistencia deseada, volver a incorporar el pollo.
- La mostaza no debe sentirse como el sabor principal. Se utiliza en poca cantidad para equilibrar la crema y darle más profundidad a la preparación.
- Se puede utilizar pechuga de pollo cortada en trozos grandes, aunque el tiempo de cocción será menor. Los muslos suelen quedar más jugosos y soportan mejor la cocción lenta.
- Para servirlo como en la presentación final, colocar una porción de puré de papas en el plato, apoyar el pollo al lado y cubrirlo con la salsa. Terminar con algunos tomates secos, ajo y perejil.
- También combina bien con arroz blanco, papas al horno, fideos o una rodaja de pan para aprovechar la salsa.
- Las sobras pueden conservarse en la heladera durante 2 días, dentro de un recipiente bien cerrado. Para recalentar, hacerlo a fuego bajo y agregar un poco de caldo o leche si la salsa se hubiera espesado demasiado.
El pollo queda dorado por fuera, tierno en el interior y cubierto por una salsa cremosa con ajo y tomates secos.
Es una preparación completa que puede hacerse en una sola cacerola y servirse con una guarnición sencilla.
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