Estos rollitos de pan lactal con jamón y queso son una opción salada, fácil y rápida para una cena liviana, una merienda fuerte o algo rico para compartir.
Quedan dorados por arriba, cremosos por dentro y se preparan con ingredientes simples que casi siempre hay en casa.

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Ingredientes
Para los rollitos:
- 8 rebanadas de pan lactal
- 8 fetas de jamón cocido
- 8 fetas de queso de máquina, mozzarella o cremoso
- 2 cdas de queso crema o mayonesa, opcional
- 1 cdita de mostaza, opcional
Para gratinar:
- 150 gr de mozzarella rallada o queso cremoso en hebras
- 2 cdas de queso rallado
- 1 cda de manteca derretida o aceite
- Orégano o perejil seco, a gusto
- Pimienta, a gusto
Preparación
- Precalentar el horno a 200 °C. Preparar una placa o fuente con un poco de aceite o papel manteca para que los rollitos no se peguen.
- Tomar las rebanadas de pan lactal y aplastarlas suavemente con un palo de amasar o con las manos. La idea es dejarlas más finas y flexibles para que se puedan enrollar sin romperse.
- Si preferís un resultado más prolijo, podés retirar los bordes del pan. Si querés algo más casero y con más textura, dejalos.
- Untar cada rebanada con apenas un poco de queso crema, mayonesa o mostaza. No hace falta cargar mucho, solo una capa fina para dar sabor y ayudar a que el relleno quede más húmedo.
- Colocar encima una feta de jamón y una de queso. Acomodarlas sin que sobresalgan demasiado para que el rollito cierre mejor.
- Enrollar cada rebanada con cuidado, presionando apenas para que mantenga la forma. Dejar el cierre hacia abajo para que no se abra durante la cocción.
- Acomodar los rollitos en la placa o fuente, uno al lado del otro, sin apretarlos demasiado.
- Pincelar la parte superior con manteca derretida o un poquito de aceite. Cubrir con mozzarella rallada o queso cremoso en hebras.
- Espolvorear con queso rallado, orégano o perejil seco y un toque de pimienta.
- Llevar al horno durante 10 a 15 minutos, hasta que el pan esté apenas dorado y el queso de arriba se gratine.
- Si querés que queden más dorados, podés darles 1 o 2 minutos de grill al final, cuidando que no se quemen.
- Retirar del horno y dejar reposar unos minutos antes de servir, porque el queso del interior queda muy caliente.
Tips y consejos
- Para que no se rompan al enrollarlos, conviene usar pan lactal fresco. Si está muy seco, se quiebra con facilidad y cuesta darle forma.
- Aplastar el pan es importante. No hace falta dejarlo transparente, pero sí más fino para que el rollito quede compacto y no se abra en el horno.
- Si dejás los bordes del pan, el resultado queda más rústico y con zonas más tostadas. Si los retirás, los rollitos quedan más parejos y suaves.
- No cargues demasiado el relleno. Si ponés mucho queso o jamón, el rollito no cierra bien y puede abrirse durante la cocción.
- El cierre siempre debe quedar hacia abajo. Ese detalle ayuda a que mantengan la forma sin necesidad de pinches ni palillos.
- Para un gratinado más dorado, usá una mezcla de mozzarella y queso rallado. La mozzarella aporta cremosidad y el queso rallado ayuda a formar una capa más sabrosa arriba.
- Si usás queso cremoso, cortalo en tiras finas para que no se escape demasiado. También podés usar queso de máquina, que se acomoda mejor al enrollar.
- Se pueden hacer en horno común o en freidora de aire. En freidora de aire, cocinalos a 180 °C durante unos 7 a 10 minutos, revisando que no se doren de más.
- Quedan mejor recién hechos, cuando el queso está derretido y el pan todavía conserva algo de crocante. Si sobran, podés recalentarlos unos minutos al horno.
- Para servirlos como comida liviana, acompañalos con ensalada, tomate fresco o una salsa suave. También van bien solos para picar algo salado.
Son simples, rendidores y muy fáciles de adaptar con lo que tengas en la heladera.
Con pan lactal, jamón y queso, salen unos rollitos dorados que se preparan rápido y gustan a todos.
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