La salsa criolla es fresca, colorida y muy fácil de preparar. La combinación de tomate, cebolla y morrones con aceite y vinagre da como resultado un acompañamiento jugoso y ligeramente ácido, ideal para carnes, choripanes, empanadas, papas o panes caseros.

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Ingredientes
- 2 tomates firmes
- 1 cebolla mediana
- ½ morrón rojo
- ½ morrón verde
- 3 cdas de aceite
- 2 cdas de vinagre
- 1 cda de jugo de limón, opcional
- 2 cdas de perejil picado
- ½ cdita de orégano
- Sal, cantidad necesaria
- Pimienta, a gusto
Preparación
- Lavar bien los tomates y los morrones. Pelar la cebolla y tener preparado un tazón amplio para mezclar cómodamente todos los ingredientes.
- Cortar los tomates en cubos pequeños. Si están muy jugosos, retirar parte de las semillas y del líquido del centro para que la salsa mantenga una buena textura y no quede demasiado aguada.
- Cortar la cebolla, el morrón rojo y el morrón verde en cubitos de tamaño parecido al tomate. No es necesario que sean perfectos, pero conviene que queden pequeños para poder servir todos los ingredientes juntos.
- Para suavizar el sabor de la cebolla, colocarla en un recipiente con agua bien fría durante 10 minutos. Luego, escurrirla y secarla antes de incorporarla a la salsa.
- Poner el tomate, la cebolla y los morrones en el tazón. Agregar el perejil picado y mezclar con suavidad, procurando no aplastar los tomates.
- En un recipiente pequeño, unir el aceite con el vinagre, el jugo de limón, el orégano, una pizca de sal y pimienta. Revolver hasta formar un aliño uniforme.
- Volcar el aliño sobre los vegetales y mezclar desde abajo hacia arriba para que todo quede bien condimentado.
- Cubrir el tazón y llevarlo a la heladera durante al menos 30 minutos. Este tiempo de reposo permite que los vegetales absorban el aliño y que los sabores se integren sin perder su frescura.
- Antes de servir, volver a mezclar porque parte del líquido suele quedar en el fondo. Probar y ajustar la sal, el vinagre o el aceite según el gusto.
Tips y consejos
- Elegir tomates firmes: los tomates demasiado maduros se rompen al mezclarlos y largan mucha agua. Lo mejor es usar tomates rojos y sabrosos, pero que todavía mantengan una textura firme.
- Retirar solo el exceso de líquido: no es necesario vaciar completamente los tomates. Una pequeña cantidad de jugo aporta sabor y ayuda a formar el fondo característico de la salsa criolla.
- Cortar los vegetales de tamaño parejo: cuando todos los cubos tienen un tamaño similar, la salsa se sirve mejor y en cada cucharada aparece una combinación equilibrada de tomate, cebolla y morrón.
- Suavizar la cebolla sin quitarle textura: dejarla unos minutos en agua fría reduce su sabor intenso, pero permite que se mantenga fresca y crocante. Es importante escurrirla bien para no sumar agua innecesaria.
- Controlar la cantidad de vinagre: conviene agregar primero las 2 cdas indicadas, dejar reposar y probar. El sabor ácido se vuelve más intenso con el tiempo, por eso es mejor corregirlo al final.
- No excederse con el aceite: la salsa debe quedar jugosa, pero no aceitosa. El aceite tiene que envolver los vegetales y equilibrar el vinagre, sin acumularse en exceso en el fondo.
- Dejarla reposar antes de servir: recién mezclada puede sentirse algo separada. Después de 30 minutos, la cebolla pierde fuerza, el tomate aporta parte de su jugo y el aliño se integra mucho mejor.
- No prepararla con demasiada anticipación: lo ideal es hacerla entre 30 minutos y 3 horas antes de comer. Si reposa toda la noche, el tomate puede ablandarse y los vegetales pierden parte de su textura.
- Corregir el condimento al final: después del reposo, probar una cucharada que tenga todos los ingredientes. Recién entonces agregar más sal, pimienta, vinagre o aceite.
- Para darle un toque apenas picante: se puede sumar una pizca de ají molido o unas gotas de salsa picante, sin cambiar el carácter tradicional de la preparación.
- Conservarla correctamente: guardar la salsa en un recipiente tapado dentro de la heladera. Se mantiene en buenas condiciones durante aproximadamente 2 días, aunque queda mejor el mismo día.
- Servir también el jugo del fondo: ese líquido concentra el sabor del tomate, el vinagre, el aceite y los condimentos. Conviene revolver la salsa antes de llevarla a la mesa para aprovecharlo.
La salsa criolla tradicional debe quedar fresca, jugosa y con los vegetales todavía firmes.
Su sabor mejora con un breve reposo, pero conserva mejor su textura cuando se prepara el mismo día.
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