Las salsas caseras son el complemento ideal para realzar cualquier comida: carnes, pastas, empanadas, picadas o hasta una simple tostada.
Lo mejor es que se pueden preparar en minutos usando solo una licuadora o mixer, con ingredientes fáciles de conseguir.

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Acá te dejamos 6 recetas argentinizadas, prácticas y llenas de sabor para tener siempre a mano.
Salsa de tomate asado
Una salsa básica, ideal para carnes, milanesas o para usar como base en pizzas y empanadas.
Ingredientes:
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3 tomates maduros
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½ morrón rojo
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1 diente de ajo
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1 cucharada de aceite
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Sal y pimienta
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Orégano y tomillo a gusto
Preparación:
- Lavá los tomates y el morrón, cortalos en trozos grandes y colocalos en una sartén o asadora sin aceite.
- Cocinalos hasta que se doren ligeramente y estén blandos.
- Pasalos a la licuadora junto con el ajo, el aceite, sal, pimienta y las hierbas secas.
- Licuá durante 1 a 2 minutos hasta que quede bien lisa.
- Si querés una salsa más espesa, podés dejarla unos minutos en una ollita para que reduzca.
Salsa verde de perejil y ajo
Un clásico para carnes, papas al horno o como dip.
Ingredientes:
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1 taza de hojas de perejil fresco
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1 diente de ajo
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½ taza de aceite
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2 cucharadas de vinagre de alcohol
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Sal a gusto
Preparación:
- Lavá bien el perejil y secalo con papel de cocina.
- Poné las hojas en la licuadora junto con el ajo picado, el aceite, el vinagre y una pizca de sal.
- Procesá durante 1 minuto o hasta que tengas una salsa homogénea.
- Probá y ajustá la sal si hace falta. Guardala en la heladera en un frasco tapado.
Salsa criolla licuada
Versión suave y práctica de la criolla tradicional, ideal para asados o choripanes.
Ingredientes:
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2 tomates sin semillas
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½ cebolla
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¼ de morrón rojo
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1 cucharada de vinagre de alcohol
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3 cucharadas de aceite
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Sal, pimienta y orégano
Preparación:
- Cortá los tomates, la cebolla y el morrón en trozos grandes.
- Colocalos en la licuadora con el vinagre, el aceite y las especias.
- Procesá durante unos segundos, hasta que tenga una textura espesa pero sin grumos grandes.
- No licués demasiado para que no quede líquida.
- Dejala reposar media hora antes de usar para que los sabores se integren.
Salsa de ajo cremosa
Ideal para papas, carnes, empanadas o para untar pan.
Ingredientes:
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100 ml de leche entera
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200 ml de aceite neutro (girasol o maíz)
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2 dientes de ajo
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Jugo de ½ limón
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Sal a gusto
Preparación:
- Colocá en la licuadora la leche, los dientes de ajo pelados y una pizca de sal.
- Comenzá a licuar a velocidad baja y, sin apagar el motor, agregá el aceite en hilo fino.
- Vas a notar cómo la mezcla emulsiona y se vuelve espesa, similar a una mayonesa.
- Cuando esté lista, sumale el jugo de limón y licuá unos segundos más.
- Guardala tapada en la heladera y consumila en 4 o 5 días.
Vinagreta de perejil y mostaza
Una salsa con mucho sabor, ideal para ensaladas o carnes frías.
Ingredientes:
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½ taza de perejil fresco picado
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½ diente de ajo
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1 cucharada de mostaza
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2 cucharadas de vinagre de manzana
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½ taza de aceite
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Sal y pimienta
Preparación:
- Picá el perejil y el ajo. Colocalos en la licuadora junto con la mostaza, el vinagre y el aceite.
- Procesá durante 1 minuto hasta que se integren bien todos los ingredientes.
- Probá y corregí la sal y la pimienta a gusto.
- Si la querés más suave, podés agregar una cucharadita de miel o un chorrito de agua.
Salsa de palta y limón
Una crema suave y refrescante, ideal para wraps, sandwiches o como dip.
Ingredientes:
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1 palta madura
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Jugo de ½ limón
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½ taza de agua o leche (según si la querés más ligera o cremosa)
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1 cucharada de aceite
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1 ramita de perejil o cilantro fresco
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Sal y pimienta
Preparación:
- Cortá la palta al medio, sacá el carozo y extraé la pulpa con una cuchara.
- Ponela en la licuadora junto con el jugo de limón, el aceite, el líquido elegido, el perejil y una pizca de sal y pimienta.
- hasta lograr una mezcla bien lisa y cremosa.
- Usala inmediatamente o guardala tapada en heladera. Dura 1 día sin oxidarse si la tapás bien.
Consejos:
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Siempre que puedas, usá ingredientes frescos para mejorar el sabor y la textura.
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Para conservar las salsas, usá frascos limpios y bien cerrados.
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La mayoría de estas preparaciones duran entre 3 y 5 días en la heladera (excepto la de palta, que conviene consumir en el día).
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Si alguna salsa te queda muy líquida, podés agregar una cucharada de pan rallado, avena instantánea o más ingredientes sólidos.
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Adaptá los condimentos según tu gusto: un toque de ají molido, cúrcuma, pimentón o hierbas frescas pueden cambiar completamente el perfil de sabor.
Tener una buena salsa casera a mano es como tener un as bajo la manga.
Rinde, levanta cualquier comida y le da ese toque casero que tanto disfrutamos.
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