Una torta intensa, húmeda y bien tentadora, con capas de bizcochuelo de chocolate, relleno cremoso y una cobertura generosa decorada con avellanas.
Es ideal para lucirse con una torta casera de estilo clásico, pero con una presentación mucho más vistosa.

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Ingredientes
Para la torta:
- 200 gr de harina 0000
- 50 gr de cacao amargo
- 180 gr de azúcar
- 2 cditas de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 3 huevos
- 120 ml de aceite
- 180 ml de leche
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 100 gr de avellanas picadas
- 100 gr de chocolate semiamargo derretido
Para la crema de chocolate:
- 250 gr de chocolate semiamargo
- 250 ml de crema de leche
- 80 gr de manteca
- 2 cdas de cacao amargo, opcional
- 2 cdas de azúcar impalpable, opcional si la querés más dulce
Para decorar:
- 80 a 100 gr de avellanas enteras o partidas
- Chocolate rallado o virutas, opcional
Preparación
- Precalentar el horno a 180 °C. Enmantecar y enharinar 2 moldes redondos de 20 cm, o usar un solo molde alto y después cortar la torta en capas.
- En un bowl grande, mezclar la harina, el cacao amargo, el azúcar, el polvo de hornear y la sal.
- Agregar los huevos, el aceite, la leche y la esencia de vainilla. Mezclar hasta integrar bien.
- Sumar el chocolate derretido y las avellanas picadas. Revolver hasta obtener una preparación espesa y uniforme.
- Volcar la mezcla en el molde o repartirla entre los 2 moldes, emparejando la superficie.
- Llevar al horno durante 30 a 40 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga seco.
- Retirar, dejar enfriar unos minutos y desmoldar. Si usaste un solo molde, dejar enfriar por completo y cortar en 2 o 3 capas.
- Para la crema, calentar la crema de leche sin que hierva. Verterla sobre el chocolate picado y dejar reposar 2 minutos.
- Mezclar hasta que el chocolate se derrita bien. Agregar la manteca y, si querés, el cacao y el azúcar impalpable. Integrar hasta lograr una crema lisa.
- Dejar reposar la crema hasta que tome cuerpo. Tiene que quedar untable, no líquida.
- Colocar una capa de bizcochuelo sobre una fuente o plato. Cubrir con una parte de la crema de chocolate.
- Repetir el armado con la segunda capa y más crema. Si hacés una torta más alta, seguir del mismo modo.
- Cubrir la superficie y los costados con el resto de la crema, alisando con espátula o dejando un acabado más rústico.
- Decorar con avellanas enteras o partidas alrededor de la torta y, si querés, terminar con chocolate rallado o virutas.
- Llevar a la heladera durante 30 a 60 minutos antes de cortar, para que la cobertura tome mejor consistencia.
Tips y consejos
- Tostá apenas las avellanas: si las llevás unos minutos al horno o a una sartén seca, el sabor se intensifica mucho más. Después dejalas enfriar antes de usarlas en la mezcla o en la decoración.
- No batas de más la masa: una vez que agregaste la harina, mezclá solo lo necesario para integrar. Así la torta queda más tierna y no se endurece.
- La crema tiene que enfriarse lo justo: si está muy caliente, se escurre; si está demasiado fría, cuesta untarla. Lo ideal es que tenga cuerpo y una textura cremosa, como se ve en la imagen.
- Dejá enfriar bien los discos antes de armar: si el bizcochuelo todavía está tibio, la crema se derrite y la torta pierde firmeza.
- Para un corte más prolijo: llevá la torta un rato a la heladera antes de servir. Eso ayuda a que las capas se mantengan bien definidas.
- Podés hacerla todavía más intensa: si querés un sabor más profundo, sumá una cucharadita de café instantáneo al chocolate derretido o a la crema. No invade el sabor, pero realza mucho el chocolate.
- La decoración no necesita ser excesiva: con avellanas alrededor y un poco de chocolate rallado ya alcanza para que quede vistosa y bien casera.
Es una torta rendidora, con mucha presencia y una combinación clásica que siempre funciona.
Bien armada, queda alta, húmeda y con ese contraste perfecto entre chocolate y avellanas.
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