Esta torta queda bien húmeda, con una capa superior de manzanas brillantes y un caramelo que se forma naturalmente y baña toda la base.
La textura es suave, casi cremosa en el centro, y con ese jugo espeso que se ve en el plato. Es una receta simple, pero con algunos detalles clave para lograr exactamente ese resultado.

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Ingredientes
- 4 manzanas (tipo roja o verde, firmes)
- 150 g de azúcar (para el caramelo)
- 60 g de manteca
- 2 huevos
- 120 g de azúcar
- 150 ml de leche
- 180 g de harina
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- Esencia de vainilla a gusto
- 1 pizca de sal
Preparación
- Pelá las manzanas y cortalas en gajos finos. Reservalas.
- En una sartén o directamente en el molde (apto fuego), colocá los 150 g de azúcar a fuego medio hasta que se derrita y forme un caramelo dorado. No lo revuelvas, solo mové el recipiente suavemente.
- Agregá la manteca al caramelo y mezclá hasta integrar. Esto va a generar una base más fluida, que luego será el líquido que se ve en el plato.
- Volcá inmediatamente el caramelo en el molde si lo hiciste aparte, cubriendo toda la base.
- Acomodá las manzanas sobre el caramelo, bien juntas y en forma circular, incluso superponiéndolas un poco. Esto ayuda a que larguen más jugo durante la cocción.
- En un bowl, batí los huevos con el azúcar hasta que estén bien integrados.
- Sumá la leche y la vainilla, y mezclá.
- Incorporá la harina, el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezclá hasta obtener una masa homogénea, sin batir de más.
- Volcá la preparación sobre las manzanas, cubriendo todo.
- Llevá a horno precalentado a 180°C durante 40 a 50 minutos, hasta que esté bien dorada.
- Apenas la retires del horno, dejala reposar solo 5 minutos y desmoldá en caliente sobre un plato. Esto es clave para que el caramelo fluya y forme ese jugo alrededor.
Consejos:
- Para lograr ese efecto de mucho líquido en el plato, es importante no cocinar demasiado el caramelo. Si queda muy oscuro, se endurece y no genera ese almíbar fluido.
- Usá manzanas jugosas y no demasiado maduras. Durante la cocción largan líquido que se mezcla con el caramelo y crea esa textura brillante y espesa.
- No dejes enfriar completamente la torta antes de desmoldar. Si se enfría, el caramelo se endurece y no vas a lograr ese efecto húmedo que se ve.
- Si querés aún más jugo, podés agregar una cucharada de agua o jugo de naranja al caramelo cuando sumás la manteca. Esto aumenta la cantidad de almíbar final.
- Es clave que el molde no tenga pérdidas, ya que el caramelo líquido puede escaparse durante la cocción.
- Servila tibia para que el caramelo siga fluido y la textura sea más cremosa, tal como se ve en la imagen.
El resultado es una torta bien húmeda, con manzanas brillantes y un caramelo que se mezcla con los jugos de la fruta, formando esa capa líquida irresistible alrededor.
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