Torta Mimosa, una torta italiana suave y diferente
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Torta Mimosa, una torta italiana suave y diferente

La Torta Mimosa es un postre suave, fresco y muy delicado, con una presentación distinta que llama la atención apenas se sirve.

Su cubierta de pequeños cubitos de bizcochuelo le da ese aspecto amarillo y esponjoso que recuerda a las flores de mimosa.

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Por dentro queda cremosa, liviana y con un toque frutal que la hace ideal para comer bien fría.

Ingredientes

Para el bizcochuelo

  • 6 huevos
  • 180 gr de azúcar
  • 180 gr de harina 0000
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 cdita de polvo de hornear

Para la crema diplomática

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas
  • 120 gr de azúcar
  • 50 gr de maicena
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 250 ml de crema de leche
  • 2 cdas de azúcar impalpable

Para el almíbar

  • 200 ml de agua
  • 100 gr de azúcar
  • 1 cdita de esencia de vainilla

Para el relleno y la cobertura

  • 250 gr de ananá en cubitos
  • Bizcochuelo reservado cortado en cubitos
  • Azúcar impalpable para espolvorear, opcional

Preparación

  1. Precalentá el horno a 180 °C. Enmantecá y enhariná un molde redondo de 22 o 24 cm, o cubrí la base con papel manteca para desmoldar más fácil.
  2. Batí los huevos con el azúcar durante varios minutos, hasta que la mezcla esté bien clara, espumosa y haya aumentado mucho su volumen.
  3. Sumá la esencia de vainilla. Aparte, mezclá la harina con el polvo de hornear y la pizca de sal.
  4. Incorporá los secos al batido de huevos en 2 o 3 veces, con movimientos envolventes, para mantener el aire de la preparación.
  5. Volcá la mezcla en el molde y llevá al horno durante 30 a 35 minutos, o hasta que el bizcochuelo esté cocido y al pincharlo salga seco.
  6. Retirá del horno, dejá enfriar por completo y desmoldá. Una vez frío, cortá el bizcochuelo en 3 discos. Reservá uno de los discos o recortes para hacer los cubitos de la cobertura.
  7. Para la crema pastelera, colocá las yemas, el azúcar y la maicena en una olla. Mezclá bien y agregá la leche de a poco, sin dejar grumos.
  8. Llevá a fuego medio y cociná revolviendo siempre hasta que espese. Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y pasá la crema a un bowl. Cubrí con film en contacto y dejá enfriar.
  9. Batí la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable hasta que quede firme. Cuando la crema pastelera esté fría, mezclala con la crema batida con movimientos suaves, hasta formar una crema diplomática.
  10. Para el almíbar, herví el agua con el azúcar durante 3 o 4 minutos. Apagá el fuego, agregá la esencia de vainilla y dejá enfriar.
  11. Cortá el bizcochuelo reservado en cubitos chicos o migas gruesas. La idea es que queden pedacitos amarillos y esponjosos para cubrir toda la torta.
  12. Colocá un disco de bizcochuelo sobre un plato o base. Humedecé apenas con almíbar.
  13. Cubrí con una capa generosa de crema diplomática y agregá ananá en cubitos bien escurrido.
  14. Colocá otro disco de bizcochuelo arriba, humedecé nuevamente con almíbar y repetí con más crema y ananá.
  15. Tapá con el último disco de bizcochuelo y cubrí toda la torta con una capa pareja de crema diplomática, tanto arriba como en los costados.
  16. Pegá los cubitos de bizcochuelo sobre toda la superficie y los laterales, presionando suavemente para que se adhieran a la crema.
  17. Llevá la torta a la heladera durante al menos 4 horas antes de servir. Si querés, espolvoreá apenas con azúcar impalpable justo antes de llevarla a la mesa.

Tips y consejos

  • Para que el bizcochuelo quede bien aireado, el batido de huevos y azúcar es clave. Tiene que quedar claro, espeso y con mucho volumen antes de sumar la harina. Si ese paso queda corto, la torta puede salir más pesada.
  • El ananá tiene que estar bien escurrido antes de usarlo. Si larga demasiado líquido, puede humedecer de más el relleno y hacer que la torta pierda firmeza. Podés usar ananá en lata o fresco, siempre cortado en cubitos chicos.
  • Si preferís una versión sin fruta, podés hacerla solo con crema diplomática. También queda muy bien con durazno en cubitos o frutillas, aunque el ananá le da un sabor fresco que combina muy bien con esta torta.
  • Los cubitos de bizcochuelo no tienen que ser perfectos. Podés cortarlos chicos con cuchillo o desarmarlos suavemente con las manos para lograr una cobertura más irregular y esponjosa.
  • Para que la crema diplomática quede firme, la crema pastelera debe estar completamente fría antes de mezclarla con la crema batida. Si todavía está tibia, puede aflojar la preparación.
  • El almíbar se usa con cuidado. La torta tiene que quedar húmeda, pero no empapada. Pincelá o agregá de a poco con una cuchara para controlar mejor la cantidad.
  • Se puede preparar de un día para el otro y queda incluso mejor, porque el frío ayuda a que la crema tome cuerpo y el bizcochuelo absorba bien los sabores.
  • Se conserva en la heladera durante 2 o 3 días, siempre cubierta o dentro de un recipiente con tapa. No conviene dejarla mucho tiempo fuera del frío porque tiene crema.

La Torta Mimosa es una opción distinta, delicada y muy linda para preparar cuando querés salir de los postres de siempre.

Queda fresca, cremosa y con una cobertura esponjosa que la hace reconocible desde el primer vistazo.

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