La tortilla de papas de siempre es una de esas comidas simples que nunca fallan.
Con pocos ingredientes y una buena cocción, queda tierna por dentro, bien hecha por fuera y con ese aspecto casero que la hace tan tentadora.

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Es ideal para servir en cualquier momento del día, recién hecha o incluso después de unas horas.
Ingredientes
- 5 papas medianas
- 1 cebolla grande
- 6 huevos
- Sal a gusto
- Aceite, cantidad necesaria
Preparación
- Pelá las papas y cortalas en rodajas finas o en cubos chicos, según te guste más la textura final.
- Pelá la cebolla y cortala en tiras finas.
- En una sartén amplia, colocá abundante aceite y llevá a fuego medio. Agregá las papas junto con la cebolla y cocinalas de a poco, removiendo cada tanto, hasta que estén bien tiernas. No tienen que freírse fuerte, sino cocinarse despacio para que queden suaves.
- Cuando las papas estén listas, retiralas con espumadera y dejalas escurrir unos minutos para quitar el exceso de aceite.
- En un bowl grande, batí los huevos con sal a gusto. Sumá las papas y la cebolla cocidas, mezclando con cuidado para integrar todo sin romper demasiado.
- Colocá un poco de aceite en una sartén limpia y calentala bien. Volcá la preparación y distribuí la mezcla de manera pareja.
- Cociná a fuego medio hasta que la base esté firme y los bordes empiecen a despegarse apenas. El centro todavía puede quedar un poco húmedo.
- Con ayuda de un plato o una tapa plana, da vuelta la tortilla con cuidado.
- Volvé a ponerla en la sartén para cocinar del otro lado unos minutos más, hasta que quede lista por dentro pero sin secarse.
- Retirala del fuego y dejala descansar unos minutos antes de cortarla, así se asienta mejor y mantiene la forma.
Consejos:
- La cocción de la papa es una de las claves de esta receta. Si la dejás bien tierna antes de mezclarla con el huevo, la tortilla queda mucho más suave y agradable al comer.
- La cebolla le da un sabor más completo y una textura más húmeda. Si te gusta más suave, cocinala junto con la papa a fuego bajo para que se ablande bien.
- Usar una sartén antiadherente ayuda muchísimo, sobre todo al momento de darla vuelta. También conviene que no sea demasiado grande, para que la tortilla quede con buena altura.
- No hace falta cocinarla de más. Si la dejás el tiempo justo, el interior queda más jugoso y la textura final resulta mucho mejor.
- Después de sacarla del fuego, dejala reposar unos minutos. Ese descanso hace que no se rompa al cortarla y que quede más prolija al servir.
- Se puede comer caliente, tibia o fría. Incluso muchas veces queda muy rica después de unas horas, cuando los sabores se asientan mejor.
Es una receta clásica, rendidora y fácil de repetir en casa.
Cuando sale bien hecha, con buena textura y un interior suave, no necesita mucho más para lucirse en la mesa.
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