El lemon pie es un postre clásico, fresco y muy vistoso, con una base crocante, un relleno cremoso de limón y una cobertura abundante de merengue.
La combinación entre lo dulce y lo ácido lo hace perfecto para servir después de una comida o como parte de una mesa dulce.

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Con una buena cocción de la crema y un merengue bien firme, queda prolijo, tentador y con una presentación que siempre llama la atención.
Ingredientes
Para la base:
- 250 g de harina 0000
- 120 g de manteca fría
- 80 g de azúcar
- 1 huevo
- 1 yema
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 1 o 2 cdas de agua fría, solo si hace falta
Para la crema de limón:
- 4 yemas
- 150 g de azúcar
- 40 g de fécula de maíz
- 350 ml de agua
- 120 ml de jugo de limón
- Ralladura fina de 1 limón
- 40 g de manteca
Para el merengue:
- 4 claras
- 220 g de azúcar
- 1 pizca de sal
- 1 cdita de jugo de limón o unas gotas de esencia de vainilla
Preparación
- Para preparar la masa, colocá la harina en un bowl junto con el azúcar y la pizca de sal. Agregá la manteca fría cortada en cubos y trabajá con la punta de los dedos hasta formar un arenado. La idea es integrar la manteca sin calentar demasiado la preparación, para que la base quede tierna y crocante.
- Sumá el huevo, la yema y la esencia de vainilla. Uní todo sin amasar de más. Si la masa está muy seca, agregá una o dos cucharadas de agua fría, solo lo necesario para formar un bollo. Envolvelo en film y llevalo a la heladera durante 30 minutos.
- Estirá la masa sobre la mesada apenas enharinada y colocala en una tartera de 24 cm. Acomodá bien la base y los bordes, pinchá el fondo con un tenedor y llevá nuevamente a frío durante 10 minutos. Esto ayuda a que no se deforme durante la cocción.
- Cubrí la masa con papel manteca y colocá porotos, garbanzos secos o algún peso para horno. Cociná en horno precalentado a 180 °C durante 12 minutos. Después retirale el peso y horneá 8 a 10 minutos más, hasta que la base esté apenas dorada. Dejala enfriar.
- Para la crema de limón, colocá en una cacerola el azúcar y la fécula de maíz. Mezclá en seco para evitar grumos. Agregá el agua de a poco, revolviendo constantemente, y luego incorporá el jugo de limón y la ralladura.
- Llevá la cacerola a fuego medio y cociná sin dejar de revolver hasta que la mezcla espese. Cuando empiece a tomar cuerpo, bajá un poco el fuego y seguí mezclando durante uno o dos minutos para que la fécula se cocine bien.
- En un bowl aparte, batí apenas las yemas. Agregá unas cucharadas de la crema caliente sobre las yemas para templarlas, mezclando rápido. Luego volcá esa preparación nuevamente en la cacerola y cociná un minuto más, siempre revolviendo.
- Retirá del fuego, agregá la manteca y mezclá hasta que se derrita por completo. La crema debe quedar lisa, brillante y con buen aroma a limón. Volcala sobre la base cocida y emparejá con una espátula.
- Para el merengue, colocá las claras, el azúcar y la pizca de sal en un bowl resistente al calor. Llevá a baño María y mezclá constantemente hasta que el azúcar se disuelva. Podés comprobarlo frotando un poco de mezcla entre los dedos: no se deben sentir granitos.
- Retirá del calor y batí hasta lograr un merengue firme, blanco y brillante. Agregá el jugo de limón o la esencia de vainilla y seguí batiendo unos segundos más. El merengue tiene que formar picos firmes para que mantenga bien la forma sobre la tarta.
- Colocá el merengue sobre la crema de limón. Podés usar manga para hacer copos o distribuirlo con cuchara formando picos irregulares. Cubrí bien toda la superficie, llegando hasta los bordes para que el relleno quede protegido.
- Dorá el merengue con soplete de cocina o llevá la tarta unos minutos al horno fuerte, solo hasta que las puntas tomen color. Dejá enfriar y luego llevá a la heladera durante al menos 2 horas antes de cortar.
- Serví en porciones generosas, cuidando que se vean bien las tres capas: la base crocante, la crema amarilla de limón y el merengue dorado por encima.
Tips y consejos:
- La manteca de la masa debe estar fría. Si se ablanda demasiado, la base puede perder textura y quedar menos crocante.
- No amases la masa como si fuera pan. Solo hay que unir los ingredientes hasta formar un bollo, porque el exceso de amasado puede dejarla dura.
- La crema de limón debe cocinarse hasta espesar bien. Si queda floja, después puede perder forma al cortar la porción.
- La ralladura aporta mucho aroma, pero evitá rallar la parte blanca del limón porque puede dar sabor amargo.
- Para un relleno más intenso, podés sumar un poco más de jugo de limón, pero conviene mantener el equilibrio para que no quede demasiado ácido.
- El merengue suizo es una buena opción para este postre porque queda firme, estable y prolijo. Además, se sostiene mejor que un merengue simple.
- Es importante cubrir la crema con el merengue hasta los bordes, así la superficie queda bien cerrada y la tarta se ve más pareja.
- Para cortar porciones prolijas, usá un cuchillo limpio y pasalo por agua caliente antes de cada corte. Secalo bien y repetí el proceso entre porción y porción.
- Si no tenés soplete, el horno fuerte funciona, pero hay que vigilarlo todo el tiempo porque el merengue se dora muy rápido.
- El lemon pie queda mejor después de unas horas de frío, porque la crema toma cuerpo y la porción sale más firme.
El lemon pie combina textura, frescura y una presentación muy atractiva.
Con una base bien cocida, una crema de limón suave y un merengue dorado en su punto justo, queda como un postre clásico, vistoso y perfecto para compartir.
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