Los pastelitos criollos son uno de esos clásicos que aparecen en las mesas familiares cuando se busca algo dulce, tradicional y bien casero.
Se preparan con una masa hojaldrada, se rellenan con dulce de membrillo o batata y se fríen hasta quedar dorados y livianos.

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El secreto está en el armado, en la temperatura de la grasa y en ese baño final de almíbar que les da el toque justo.
Ingredientes
Para la masa:
- 500 g de harina 0000
- 1 cdita de sal
- 80 g de grasa vacuna o manteca
- 250 ml de agua tibia, aproximadamente
- 1 cdita de vinagre blanco
Para hojaldrar:
- 80 g de grasa vacuna o manteca blanda
- 2 cdas de fécula de maíz
Para el relleno:
- 300 g de dulce de membrillo
- 300 g de dulce de batata
- 2 o 3 cdas de agua caliente, si hace falta
Para freír:
- Grasa vacuna o aceite, cantidad necesaria
Para el almíbar:
- 250 g de azúcar
- 200 ml de agua
- 1 cdita de jugo de limón
- Granas de colores, opcional
Preparación
- Colocá la harina en un bowl grande junto con la sal. Agregá la grasa derretida o la manteca derretida y mezclá con una cuchara hasta que se distribuya bien.
- Sumá el vinagre y agregá el agua tibia de a poco, mientras unís la masa con la mano. No vuelques toda el agua de golpe, porque la cantidad puede variar según la harina. Tiene que quedar una masa lisa, firme y fácil de trabajar.
- Pasá la masa a la mesada y amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que quede suave y pareja. Formá un bollo, tapalo con un repasador limpio y dejalo descansar 30 minutos. Este reposo ayuda a estirar mejor la masa sin que se encoja.
- Estirá la masa con palote hasta formar un rectángulo fino. Untá la superficie con la grasa blanda o manteca y espolvoreá con fécula de maíz. Doblá la masa en tres partes, como si fuera una carta, girala y volvé a estirar suavemente.
- Repetí el proceso una vez más: untá con un poco de grasa, espolvoreá con fécula y doblá nuevamente. Después tapá la masa y dejala descansar otros 20 minutos. Este paso es el que ayuda a formar las capas hojaldradas.
- Mientras tanto, cortá el dulce de membrillo y el de batata en cubos. Si están muy firmes, podés pisarlos apenas con una cucharada de agua caliente para que queden más fáciles de acomodar, pero sin hacerlos líquidos.
- Estirá la masa hasta que quede fina, de unos 2 mm de espesor. Cortá cuadrados de aproximadamente 8 x 8 cm. Para cada pastelito vas a necesitar dos cuadrados de masa.
- Colocá un cubito de dulce en el centro de un cuadrado. Humedecé apenas alrededor del relleno con agua y apoyá encima otro cuadrado de masa, pero girado en diagonal, de manera que las puntas no coincidan.
- Presioná suavemente alrededor del dulce para cerrar el centro. Después pellizcá las puntas o levantá los bordes para formar la clásica figura de flor. No hace falta que queden perfectos: lo importante es que estén bien cerrados en el centro para que el relleno no se escape.
- Calentá abundante grasa o aceite en una olla profunda. La temperatura no debe estar demasiado fuerte al principio; lo ideal es una fritura media para que la masa se abra en capas y no se dore de golpe por fuera.
- Freí los pastelitos de a pocas unidades, sin llenar demasiado la olla. Mientras se cocinan, podés mover suavemente la grasa con una cuchara para ayudar a que el hojaldre se abra. Cuando estén inflados y apenas dorados, subí un poco el fuego para terminar de darles color.
- Retiralos con espumadera y apoyalos sobre papel absorbente. Tienen que quedar dorados, crocantes y con las puntas abiertas.
- Para el almíbar, colocá el azúcar, el agua y el jugo de limón en una cacerolita. Herví durante 5 a 7 minutos, hasta que tome una textura ligera. No tiene que quedar muy espeso.
- Pasá los pastelitos por el almíbar caliente o pincelalos generosamente. Si querés una presentación más clásica de fecha patria, agregá granas de colores por encima antes de que el almíbar se seque.
Tips y consejos:
- La masa necesita descanso para que sea fácil de estirar y no se rompa al armar los pastelitos.
- El hojaldrado mejora mucho si usás grasa vacuna, porque aporta sabor y ayuda a que las capas se separen mejor durante la fritura.
- No pongas demasiado relleno. Si el dulce queda muy cerca de los bordes, puede escaparse al freír.
- La fritura debe hacerse en dos momentos: primero a temperatura media para que la masa se abra, y después un poco más fuerte para que tome color.
- Freí pocos pastelitos por tanda. Si ponés demasiados juntos, baja la temperatura de la grasa y pueden quedar pesados.
- El almíbar debe ser liviano. Si queda muy espeso, cubre demasiado la masa y puede quitarle crocancia.
- Para que se vean más prolijos, cortá todos los cuadrados del mismo tamaño y armá cada pastelito con las puntas cruzadas.
- Se pueden hacer solo de membrillo, solo de batata o mitad y mitad para tener variedad en la misma fuente.
- Si los preparás con anticipación, lo mejor es bañarlos con almíbar cerca del momento de servir para que mantengan mejor la textura.
- Servilos en una fuente amplia, sin encimarlos demasiado, para que se luzcan las capas y la forma de flor.
Los pastelitos criollos son simples, rendidores y tienen ese sabor de receta tradicional que nunca pasa de moda.
Bien armados y fritos con paciencia, quedan dorados, hojaldrados y perfectos para compartir con mate, café o una mesa dulce bien casera.
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