Los duraznos asados con crema y crocante son una opción simple, vistosa y muy sabrosa para servir como postre.
La fruta queda tierna, jugosa y levemente caramelizada, mientras que la crema aporta suavidad y el crocante suma textura.

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Es una receta ideal para preparar algo dulce sin complicarse, pero con una presentación que se ve especial.
Ingredientes
Para los duraznos:
- 4 duraznos grandes, maduros pero firmes
- 3 cdas de azúcar
- 1 cda de manteca derretida
- 1 cdta de esencia de vainilla
- 1 cdta de jugo de limón
- 1 pizca de canela, opcional
Para la crema:
- 250 ml de crema de leche
- 2 cdas de azúcar impalpable
- 1 cdta de esencia de vainilla
Para el crocante:
- 70 g de avena arrollada
- 50 g de harina 0000
- 50 g de azúcar
- 60 g de manteca fría
- 40 g de nueces o almendras picadas
- 1 pizca de sal
Preparación
- Precalentá el horno a 190 °C. Lavá bien los duraznos, secalos y cortalos por la mitad. Retirá el carozo con cuidado para que las mitades queden enteras y prolijas.
- Colocá los duraznos en una fuente para horno con la parte cortada hacia arriba. Mezclá la manteca derretida con el azúcar, la esencia de vainilla, el jugo de limón y la canela si decidís usarla.
- Pincelá cada mitad de durazno con esa mezcla, asegurándote de cubrir bien la pulpa. Esto ayuda a que durante la cocción se forme una superficie más dorada, jugosa y con sabor caramelizado.
- Llevá los duraznos al horno durante 18 a 25 minutos, según el tamaño y la madurez de la fruta. Tienen que quedar tiernos, brillantes y apenas dorados en los bordes, pero sin desarmarse.
- Mientras se cocinan los duraznos, prepará el crocante. En un bowl mezclá la avena, la harina, el azúcar, la sal y las nueces o almendras picadas.
- Agregá la manteca fría cortada en cubitos y trabajá con la punta de los dedos hasta formar migas gruesas. No hace falta que quede una mezcla pareja; lo ideal es que tenga pedacitos irregulares para que después quede más crocante.
- Pasá el crocante a una placa y hornealo durante 10 a 12 minutos, mezclando a mitad de cocción para que se dore parejo. Retirá cuando esté dorado y dejalo enfriar unos minutos para que tome textura.
- Para la crema, batí la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta que tenga cuerpo. Debe quedar cremosa y sostenida, pero no demasiado dura.
- Para servir, acomodá los duraznos tibios en un plato o fuente. Colocá una cucharada generosa de crema sobre cada mitad o al costado, y terminá con abundante crocante por encima.
- Sumá un poco del jugo que quedó en la fuente de cocción sobre los duraznos para darles más brillo y sabor. Servilos en el momento para disfrutar el contraste entre la fruta tibia, la crema suave y el crocante dorado.
Tips y consejos:
- Elegí duraznos maduros, pero firmes. Si están demasiado blandos, pueden perder la forma durante la cocción y quedar más difíciles de servir.
- El jugo de limón ayuda a equilibrar el dulzor y realza el sabor natural de la fruta. No hace falta agregar mucho, apenas una cucharadita alcanza.
- Para que el crocante quede con buena textura, usá manteca fría y no trabajes demasiado la mezcla. Las migas irregulares se doran mejor y quedan más ricas.
- Las nueces o almendras aportan más sabor y un toque tostado muy agradable. También podés usar maní sin sal si buscás una opción más económica.
- La crema debe estar bien fría antes de batirla. Si hace calor, conviene enfriar también el bowl unos minutos para que tome cuerpo más rápido.
- Si querés una presentación más tentadora, serví los duraznos tibios, con la crema apenas apoyada encima para que se funda un poco sobre la fruta.
- El crocante se puede preparar con anticipación y guardar en un frasco bien cerrado. Al momento de servir, solo tenés que calentar los duraznos y armar el postre.
- También podés hacer esta receta con pelones o ciruelas firmes, usando el mismo procedimiento. Cambia un poco el sabor, pero se mantiene la idea de fruta asada con crema y textura crocante.
Este postre combina fruta tibia, crema suave y una cobertura dorada que lo hace muy atractivo sin necesitar una preparación complicada.
Es perfecto para servir después de una comida, en una merienda especial o cuando querés algo dulce con un toque casero y diferente.
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