La buseca de mondongo es un plato abundante, sustancioso y lleno de sabor, ideal para servir en porciones generosas.
Su secreto está en una cocción tranquila, para que todo quede tierno y el caldo tome cuerpo.

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Con una buena base de condimentos y tiempo suficiente, queda una preparación espesa, aromática y muy rendidora.
Ingredientes
- 1 kg de mondongo limpio
- 300 g de porotos blancos
- 2 cebollas grandes
- 1 morrón rojo
- 2 zanahorias
- 2 papas medianas
- 1 taza de zapallo en cubos
- 2 tomates maduros rallados o picados
- 2 cdas de extracto de tomate
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- 1 cdta de pimentón dulce
- 1/2 cdta de ají molido
- 1 cdta de orégano
- Sal y pimienta, a gusto
- 3 cdas de aceite
- Caldo o agua caliente, cantidad necesaria
- Perejil picado, a gusto
Preparación
- La noche anterior, colocá los porotos blancos en un bowl grande y cubrilos con abundante agua fría. Dejalos en remojo varias horas para que se hidraten bien y se cocinen de manera pareja. Al día siguiente, escurrilos y enjuagalos.
- Lavá bien el mondongo con agua fría. Si querés suavizar su aroma, podés dejarlo unos minutos en agua con un chorrito de vinagre o jugo de limón y después enjuagarlo muy bien. Colocalo en una olla con agua limpia, agregá una hoja de laurel y hervilo hasta que esté tierno. Según el grosor, puede tardar entre 1 hora y 1 hora y media.
- Una vez cocido, retiralo del agua, dejalo entibiar y cortalo en tiras o cuadrados medianos. La idea es que los pedazos se noten en el plato, pero que sean cómodos para comer con cuchara.
- En una olla grande, calentá el aceite y agregá la cebolla picada, el morrón cortado chico y los dientes de ajo bien picados. Cociná a fuego medio hasta que las verduras se ablanden y empiecen a soltar aroma, revolviendo para que no se quemen.
- Sumá la zanahoria en cubitos, los tomates picados y el extracto de tomate. Mezclá bien y cociná unos minutos, hasta que se forme una base espesa y bien colorida. Agregá el pimentón, el ají molido, el orégano, sal y pimienta.
- Incorporá el mondongo cortado y mezclá para que se impregne bien con el sofrito. Después agregá los porotos remojados y cubrí con caldo o agua caliente. La preparación tiene que quedar bien cubierta, porque durante la cocción los porotos van a absorber líquido.
- Cociná a fuego bajo, con la olla semitapada, hasta que los porotos estén tiernos y el caldo empiece a tomar cuerpo. Revolvé cada tanto para que no se pegue en el fondo y agregá más líquido caliente si hace falta.
- Cuando los porotos ya estén casi listos, sumá las papas y el zapallo cortados en cubos. Continuá la cocción hasta que estén tiernos y parte del zapallo se deshaga un poco, ayudando a espesar la buseca de manera natural.
- Probá y ajustá la sal, la pimienta y los condimentos. Si querés una buseca más espesa, dejala cocinar unos minutos más destapada, revolviendo cada tanto. Si la preferís más caldosa, agregá un poco más de caldo caliente.
- Apagá el fuego y dejá reposar unos minutos antes de servir. Terminá con perejil picado por encima para darle un toque fresco y equilibrar el sabor intenso del plato.
Tips y consejos:
- Para que el mondongo quede más suave, conviene hervirlo aparte antes de sumarlo a la olla principal. Ese paso ayuda a mejorar la textura y también a suavizar el aroma.
- Si usás porotos ya cocidos, agregalos más cerca del final para que no se desarmen demasiado durante la cocción.
- La buseca queda mejor cuando se cocina sin apuro, porque el caldo toma más sabor y los ingredientes se integran mejor.
- El zapallo ayuda a darle cuerpo al caldo sin necesidad de agregar harina ni espesantes.
- Si querés un sabor más intenso, podés sumar un poco de panceta, chorizo colorado o carne en cubos al sofrito inicial.
- No agregues las papas demasiado temprano, porque pueden deshacerse antes de que los porotos estén listos.
- Si la preparás con anticipación, al día siguiente suele quedar más sabrosa porque los sabores se asientan mejor.
- Para recalentarla, hacelo a fuego bajo y agregá un chorrito de agua o caldo si se espesó demasiado.
Serví la buseca de mondongo en platos hondos, con un poco de perejil picado y pan fresco para acompañar.
Es una comida casera, rendidora y potente, perfecta para disfrutar cuando se busca un plato bien completo.
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