El budín de pan es uno de esos postres que tienen sabor a mesa familiar y a receta de siempre.
Queda húmedo, suave y con ese caramelo que lo vuelve irresistible desde el primer corte.

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Es ideal para servir frío, acompañar con crema o disfrutar solo, bien simple y casero.
Ingredientes
- 500 gr de pan del día anterior
- 1 litro de leche
- 4 huevos
- 200 gr de azúcar
- 1 cdita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón o 1 naranja, opcional
- 80 gr de pasas de uva, opcional
Para el caramelo:
- 200 gr de azúcar
- 4 cdas de agua
Preparación
- Colocá los 200 gr de azúcar y las 4 cdas de agua en una sartén o cacerola chica. Llevá a fuego medio hasta que el caramelo tome un color dorado parejo.
- Volcá el caramelo caliente en el molde y movelo con cuidado para cubrir bien la base. Reservá mientras preparás la mezcla.
- Cortá el pan en trozos chicos y ponelo en un bol grande.
- Agregá la leche y dejá reposar durante 15 a 20 minutos, hasta que el pan se ablande bien.
- Pisá el pan con un tenedor o mezclá con cuchara para desarmarlo un poco. La preparación puede quedar con algo de textura.
- En otro bol, batí los huevos con el azúcar, la esencia de vainilla y la ralladura si la vas a usar.
- Sumá esta mezcla al pan remojado y mezclá hasta integrar todo.
- Si preferís un budín más liso, procesá apenas la preparación. Si te gusta más casero y rústico, dejala como está.
- Agregá las pasas de uva si querés usarlas y mezclá suavemente.
- Volcá la preparación en el molde acaramelado.
- Colocá el molde dentro de una fuente más grande con agua caliente para cocinarlo a baño María.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 50 a 60 minutos, o hasta que el budín esté firme y el centro no tenga mezcla líquida.
- Retirá del horno y dejá enfriar a temperatura ambiente.
- Llevá a la heladera durante al menos 3 horas para que tome buena consistencia.
- Para desmoldar, pasá un cuchillo fino por los bordes, apoyá una fuente encima del molde y dalo vuelta con cuidado.
Tips y consejos
- Para que quede bien húmedo: usá pan del día anterior y dejalo remojar el tiempo necesario. Si el pan está muy seco, podés dejarlo unos minutos más en la leche antes de mezclar.
- Para una textura más lisa: procesá la mezcla unos segundos antes de pasarla al molde. No hace falta licuarla por completo, alcanza con emparejar un poco la preparación.
- Para una versión más rústica: mezclá todo a mano y dejá algunos pedacitos de pan visibles. Queda más casero y con una textura más tradicional.
- Para que el caramelo no se amargue: retiralo del fuego cuando esté dorado intenso, no demasiado oscuro. Si se pasa de cocción, puede quedar con gusto quemado.
- Para hacerlo sin pasas: simplemente no las agregues. También podés reemplazarlas por nueces picadas, chips de chocolate, ralladura de naranja o un toque de canela.
- Para una versión más cremosa: podés reemplazar 200 ml de leche por 200 ml de crema de leche. El resultado queda más suave y con una textura más delicada.
- Para bajar el dulzor: reducí el azúcar de la mezcla a 150 gr. Es una buena opción si lo vas a servir con dulce de leche, crema o alguna salsa dulce.
- Para cocinarlo sin que se seque: el baño María es importante porque ayuda a que el budín quede parejo y húmedo. El agua debe estar caliente, pero no hace falta que hierva con fuerza.
- Para saber si está listo: el centro tiene que estar firme, pero no seco. Al pincharlo, el palillo puede salir apenas húmedo, pero no con mezcla cruda.
- Para desmoldarlo mejor: dejalo enfriar bien antes de darlo vuelta. Si el caramelo quedó muy pegado, apoyá unos segundos la base del molde sobre agua caliente.
- Para hacerlo en molde rectangular: funciona perfecto, pero puede cambiar un poco el tiempo de cocción según la altura de la mezcla. Si el molde es bajo, puede estar listo antes.
- Para servirlo: queda muy bien solo, con crema batida, con dulce de leche o con un poco más de caramelo por encima. Lo ideal es servirlo frío para que mantenga mejor la forma.
El budín de pan casero con caramelo es una receta rendidora, simple y con ese sabor de postre hecho en casa que nunca falla.
Prepararlo con tiempo y dejarlo enfriar bien hace que quede más firme, más sabroso y perfecto para cortar en porciones prolijas.
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