Los pebetes caseros son panes suaves, livianos y con una miga tierna, perfectos para preparar rellenos salados.
Tienen una forma ovalada clásica, una superficie dorada y brillante, y ese sabor simple de pan casero que siempre queda bien.

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Ingredientes
Para la masa:
- 500 gr de harina 0000
- 10 gr de levadura seca o 25 gr de levadura fresca
- 250 ml de leche tibia
- 50 gr de azúcar
- 10 gr de sal
- 1 huevo
- 60 gr de manteca blanda
Para pintar:
- 1 huevo
- 1 cda de leche
Preparación
- Colocá la harina en un bowl grande y agregá la sal por los bordes. En el centro, sumá la levadura, el azúcar, el huevo y la leche de a poco.
- Mezclá hasta formar una masa. Cuando empiece a unirse, agregá la manteca blanda en partes y seguí amasando hasta que se integre por completo.
- Pasá la masa a la mesada apenas enharinada y amasá durante 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa, suave y elástica.
- Colocá la masa en un bowl apenas aceitado, tapala con un repasador limpio y dejala descansar hasta que duplique su volumen.
- Una vez levada, desgasificá la masa suavemente y dividila en porciones iguales. Para pebetes medianos, podés hacer piezas de 70 a 80 gr.
- Tomá cada porción y formá bollitos. Después estiralos apenas con las manos para darles la forma ovalada clásica, con los extremos redondeados.
- Acomodá los pebetes sobre una placa con papel manteca, dejando espacio entre uno y otro. Tapalos y dejalos levar nuevamente hasta que se vean más inflados y livianos.
- Mezclá el huevo con la cucharada de leche y pintá cada pebete con suavidad, sin aplastar la masa.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 18 a 22 minutos, o hasta que estén dorados en la superficie y cocidos por dentro.
- Retiralos del horno y dejalos enfriar sobre una rejilla. Si querés que la corteza quede más suave, podés cubrirlos con un repasador limpio durante unos minutos.
Tips y consejos
- La leche no tiene que estar caliente. Si está demasiado alta de temperatura, puede afectar la levadura y hacer que la masa no leve bien. Tiene que sentirse apenas tibia al tacto.
- La manteca se agrega cuando la masa ya empezó a formarse. Al principio puede parecer que cuesta integrarla, pero con el amasado la preparación se vuelve lisa y suave.
- No agregues harina de más mientras amasás. La masa de pebete debe quedar tierna y apenas húmeda, no seca. Si sumás demasiada harina, los panes pueden salir más pesados.
- Para que queden parejos, conviene pesar las porciones. No es obligatorio, pero ayuda a que todos tengan un tamaño similar y se cocinen al mismo tiempo.
- La forma del pebete se logra estirando apenas el bollo, sin afinar demasiado las puntas. Tiene que quedar ovalado, suave y compacto.
- El segundo levado es importante para que salgan livianos. Si van al horno apenas formados, pueden quedar más densos y con menos volumen.
- Al pintarlos, hacelo con cuidado. Si presionás mucho con el pincel, podés bajar la masa y perder parte del levado.
- Si querés una superficie más brillante, podés pintarlos una segunda vez unos minutos antes de llevarlos al horno, siempre con mucha suavidad.
- Se pueden guardar en una bolsa o recipiente cerrado una vez fríos. También se pueden congelar y recalentar unos minutos en horno bajo para recuperar mejor la textura.
Estos pebetes quedan suaves, dorados y muy rendidores.
Son ideales para rellenar con jamón y queso, salame, milanesa, pollo, queso y tomate, o lo que tengas a mano.
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