Estos bastones de queso quedan bien crocantes por fuera y con el centro completamente fundido.
Son ideales para una picada, una merienda salada o como snack para compartir, y se preparan con ingredientes simples.

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Ingredientes
- 400 gr de mozzarella firme
- 2 huevos
- 120 gr de harina
- 180 gr de pan rallado
- 1 cdita de ajo en polvo
- 1 cdita de orégano
- 1 cdita de pimentón
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Aceite, cantidad necesaria para freír
Preparación
- Cortá la mozzarella en bastones medianos, procurando que todos tengan un tamaño parecido para que se cocinen de manera pareja.
- Colocá la harina en un plato. En otro recipiente, batí los huevos con una pizca de sal y pimienta.
- Mezclá el pan rallado con el ajo en polvo, el orégano y el pimentón.
- Pasá cada bastón primero por harina, luego por huevo y finalmente por el pan rallado condimentado.
- Para conseguir una cobertura más firme y evitar que el queso se escape durante la fritura, volvé a pasar cada bastón por huevo y pan rallado una segunda vez.
- Acomodalos sobre una bandeja y llevalos al freezer durante aproximadamente 30 a 40 minutos. Este paso ayuda a que el queso mantenga mejor la forma cuando entra en contacto con el aceite caliente.
- Calentá abundante aceite a temperatura media-alta.
- Freí los bastones de a pocos durante aproximadamente 1 a 2 minutos, solamente hasta que el rebozado esté bien dorado.
- Retiralos con una espumadera y colocalos sobre papel absorbente.
- Servilos inmediatamente para aprovechar el queso bien caliente y fundido.
Tips y consejos
- Elegí una mozzarella firme y poco húmeda para que sea más fácil de rebozar.
- El doble empanado es importante para formar una capa resistente alrededor del queso.
- No saltees el paso del freezer, especialmente si utilizás un queso que se derrite rápidamente.
- El aceite debe estar suficientemente caliente; si está frío, los bastones absorben más grasa y aumenta la posibilidad de que se abran.
- Freí pocas unidades por vez para evitar que baje demasiado la temperatura del aceite.
- Podés acompañarlos con salsa de tomate, salsa golf o alguna salsa casera ligeramente picante.
Recién hechos quedan con una cobertura dorada y crocante que contrasta con el queso suave y fundido del interior, por eso conviene llevarlos a la mesa apenas terminás de freírlos.
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