Estos bizcochitos tienen una miga tierna, bordes suavemente dorados y el aroma característico del anís.
La miel aporta dulzor y humedad, además de formar una cubierta delicada que evita que queden secos.

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Ingredientes
- 350 gr de harina
- 100 gr de manteca
- 90 gr de miel
- 80 gr de azúcar
- 1 huevo
- 80 ml de leche
- 2 cditas de polvo de hornear
- 1 cdita de semillas de anís
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para pincelar:
- 1 cda de miel
- 1 cda de agua tibia
- ½ cdita de semillas de anís
Preparación
- Retirar la manteca de la heladera unos minutos antes de comenzar. Debe estar blanda, pero no derretida.
- Colocar la manteca, el azúcar y la miel en un recipiente. Mezclar hasta obtener una preparación cremosa y uniforme.
- Agregar el huevo y la esencia de vainilla. Batir brevemente hasta integrar.
- Incorporar la leche y mezclar nuevamente. Es posible que la preparación parezca ligeramente separada, pero se unificará al agregar los ingredientes secos.
- En otro recipiente, combinar la harina, el polvo de hornear, la sal y las semillas de anís.
- Agregar los ingredientes secos poco a poco sobre la preparación húmeda. Mezclar primero con una cuchara y después unir suavemente con las manos.
- Trabajar la masa solo hasta que no queden partes secas. Debe quedar blanda y apenas húmeda, pero sin pegarse demasiado a los dedos. Si fuera necesario, añadir una pequeña cantidad adicional de harina.
- Cubrir la masa y dejarla reposar en la heladera durante 25 minutos. El frío facilita el estirado y evita que los bizcochitos pierdan demasiado su forma.
- Precalentar el horno a 180 °C y cubrir una placa con papel manteca.
- Estirar la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta dejarla de aproximadamente 1,5 cm de grosor.
- Cortar los bizcochitos con un cortante redondo de entre 5 y 6 cm. Reunir los recortes sin amasarlos demasiado y volver a estirar.
- Distribuirlos sobre la placa dejando un poco de separación entre cada uno.
- Mezclar la miel con el agua tibia y pincelar suavemente la superficie. Terminar con unas pocas semillas de anís.
- Hornear durante 14 a 17 minutos, hasta que la base y los bordes estén dorados. El centro debe sentirse firme, pero no completamente duro.
- Retirar la placa del horno y dejar reposar los bizcochitos durante 5 minutos. Luego pasarlos a una rejilla para que terminen de enfriarse sin acumular humedad en la base.
Tips y consejos
- No conviene agregar demasiada harina durante el amasado, porque los bizcochitos pueden quedar secos y compactos.
- La masa debe trabajarse lo mínimo posible para conservar una miga tierna.
- Tostar las semillas de anís durante unos segundos en una sartén seca ayuda a intensificar su aroma. Hay que dejarlas enfriar antes de agregarlas.
- Para un sabor más suave, se puede utilizar solo ½ cdita de semillas de anís.
- No es recomendable hornearlos hasta que estén completamente duros. Terminan de afirmarse mientras se enfrían.
- Se conservan hasta 4 días en un recipiente hermético, una vez que estén totalmente fríos.
El baño ligero de miel completa el sabor sin volverlos excesivamente dulces y mantiene la superficie apetecible durante varios días.
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