Estas bolitas crocantes son una opción irresistible para quienes disfrutan de los sabores caseros con un toque diferente.
Su textura crujiente por fuera y cremosa por dentro las convierte en un aperitivo ideal para compartir.

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Además, el sabor a pizza que logran gracias al queso y al tomate es simplemente tentador.
Ingredientes
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200 g de queso mozzarella rallado
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6 cucharadas de harina de trigo o maicena
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4 cucharadas de salsa de tomate casera
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1 pizca de sal
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1 cucharadita de orégano seco (opcional)
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Aceite para freír
Preparación
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Colocar en un bol grande el queso mozzarella rallado junto con la harina, la sal y el orégano.
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Agregar la salsa de tomate de a poco e ir mezclando con una cuchara de madera o espátula hasta que todo se integre.
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Continuar amasando con las manos hasta obtener una masa firme y homogénea. La preparación debe poder compactarse sin desarmarse.
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Tomar porciones pequeñas del tamaño de una cucharadita y darles forma de bolitas con las palmas de las manos.
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Con esta cantidad de ingredientes suelen salir alrededor de 18 bolitas, aunque dependerá del tamaño que les des.
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Calentar abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto.
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Incorporar las bolitas de a pocas unidades para que el aceite no pierda temperatura.
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Freírlas durante unos 3 minutos, moviéndolas suavemente para que se doren de manera pareja.
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Cuando adquieran un color dorado y comiencen a flotar, retirarlas con una espumadera.
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Colocarlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite antes de servir.
Consejos:
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Si querés un sabor más intenso, podés reemplazar parte del queso mozzarella por queso provolone o pategrás, que aportan un toque más fuerte.
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Para quienes buscan una opción más liviana, se pueden cocinar al horno en una bandeja aceitada a 200 °C hasta que estén doradas.
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La salsa de tomate casera siempre realza el gusto, pero si usás una comprada, podés mejorarla agregándole un poco de ajo y albahaca fresca.
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Es importante que el aceite esté bien caliente antes de freír; de lo contrario, las bolitas absorberán demasiado y quedarán pesadas.
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Podés hacerlas con anticipación, guardarlas en la heladera y freírlas justo antes de servir, de esta manera se disfrutan más crocantes.
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Acompañan muy bien con una salsa de tomate extra, un dip de queso crema con orégano o incluso una mayonesa casera.
Estas bolitas de queso con tomate estilo pizza son un bocado perfecto para cualquier ocasión, fáciles de preparar y con ese toque casero que siempre conquista.
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